“La solución para evitar los efectos perniciosos de esa mala ley de amnistía es derogarla y sustituirla por otra”, consideró el rector de la Universidad Centroamericana (UCA), José María Tojeira, quien propone una “ley de reconciliación” en su lugar.
Para Tojeira, la abolición de la ley de amnistía y su sustitución por otra de reconciliación permitiría que el país conozca la verdad de las atrocidades cometidas tanto por el Ejército como por la exguerrilla durante la guerra civil salvadoreña, que duró doce años (1980-1992).
“Antes que la cárcel para quienes en la guerra tenían el alma “entigrecida” (enfurecida), es más importante el saber la verdad y el reconocer la dignidad de las víctimas compensándolas de alguna manera”, señaló Tojeira.
El fin de una eventual ley de reconciliación es crear “las estructuras apropiadas y sencillas para que se pueda averiguar la verdad sin tantos problemas y para que se pueda reconocer la dignidad de las víctimas, las razones de su muerte injusta, y las políticas y personas que llevaron a ello”, agregó.
La ley de amnistía ha impedido a la UCA encontrar respuesta a su pedido de justicia por el asesinato, en noviembre de 1989, de seis sacerdotes jesuitas y dos de sus colaboradoras a manos del Ejército.
Y es que para la UCA y otras organizaciones defensoras de los derechos humanos, la llamada Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz, promulgada en 1993, ha sido el muro que ha impedido una reparación en justicia.