
Washington. AFP. La caída de Muammar Gadafi dejaría un “enorme vacío” y abriría un periodo de transición lleno de escollos en Libia, país dividido con instituciones débiles, pero que sin embargo puede contar con su petróleo y el apetito de libertad y democracia, según expertos.
A diferencia de Egipto y Túnez, Libia es un caso extremo de los problemas observados en otros países árabes, explicó Khalil Matar, consultor en política.
Las tres regiones del país, este, oeste y sur, separadas durante largo tiempo antes de la independencia, continúan estructurando una nación en el cual las alianzas tribales son lo más importante”, afirma Matar.
“El futuro dependerá de la manera en que esas tribus puedan mantenerse unidas”, sostuvo y advirtió sobre un riesgo de secesión de la zona este del país.
El experto estadounidense Robert Danin coincide con esa visión al escribir en el sitio del Consejo de Relaciones extranjeras (CFR): “Pocos lamentarían que Gadafi deje la escena, pero eso también crearía un vacío. Es muy difícil decir qué es lo que podrá unir a ese país, en el cual la identificación nacional es débil, y donde prevalecen las afinidades tribales o de clanes”.
La falta de instituciones figura como otro de los problemas.
“Túnez y Egipto también eran dictaduras, pero con una Constitución, un Parlamento, elecciones y una apariencia de democracia”, precisó un portavoz de la Liga Libia de Derechos Humanos, grupo con base en Ginebra.