
Saná. AFP. El presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, ha multiplicado los gestos para apaciguar la rebelión en las calles, que siguieron ayer, y disminuir el riesgo de ser depuesto por la rebelión popular.
Ayer, nuevos manifestantes seguían aumentando las filas de los que acampan desde hace cuatro días frente a la Universidad de Saná para reclamar la caída del régimen de Saleh, en el poder hace 32 años.
“Esperamos con impaciencia la caída del dirigente libio, Muamar Gadafi, para que los medios de información dirijan su atención a Yemen, y que Alí Abdalá Saleh se vaya a su vez”, declaró Hachem al Ibara, uno de los manifestantes.
Entre otros gestos de apaciguamiento, Saleh dio “a los servicios de seguridad instrucciones de evitar los choques y de prevenir todo enfrentamiento en las calles, y les pidió que protejan los derechos de los ciudadanos a agruparse en paz”, indicó la agencia oficial Saba.
Multiplicó asimismo gestos dirigidos a la oposición, que se ha unido a los manifestantes, reiterando varias veces en la semana su llamado a iniciar un diálogo nacional.
Esos gestos fueron anunciados después de la muerte el martes de dos manifestantes en el ataque de partidarios del poder a una sentada opositora, lo que lleva a por lo menos 15 el balance de muertos en la represión de la revuelta popular desde el 16 de febrero.
En Saná, la fuerza pública levantó un puesto de control en la entrada de la plaza en la que están instalados los manifestantes, y mantenían a distancia a los partidarios del presidente.