Londres . Los gobiernos de Occidente que debaten cómo frenar el programa de armas de destrucción masiva de Irak, han tendido un discreto velo sobre su propio papel en armar, financiar y apoyar al presidente Sadam Husein.
La estrategia de gobiernos como los de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se mantuvo vigente hasta poco antes de la invasión de Irak a Kuwait, en agosto de 1990.
"Los gobiernos occidentales consideraban a Sadam un bastión contra el integrismo, después del triunfo de la revolución islámica en Irán, en 1979, y nosotros estábamos más que felices de ayudarlo", dijo un exestratega de asuntos del Oriente Medio de un gobierno occidental.
Estados Unidos, que ahora califica a Sadam de ser una amenaza para la paz mundial, es señalado como la fuente de cruciales datos de inteligencia satelital, durante su guerra con Irán, de 1980 a 1988.
Washington alteró el equilibrio en ese conflicto al reabanderar y proteger los buques cisterna kuwaitíes, mientras Irak bombardeaba a voluntad e impunemente los iraníes, dicen historiadores militares.
Algunos diplomáticos dicen también que las firmas estadounidenses suministraron algunos de los compuestos de "uso doble" utilizados por Sadam en sus programas de armamentos biológicos.
"En su gran preocupación acerca de Irán, los estadounidenses no solo reabrieron a Irak sus créditos para compra de granos, de 1988 a 1990, sino que también restablecieron los nexos de inteligencia militar que fueron de una ayuda considerable a Sadam", dijo Sir Alan Munro, exembajador británico en la región.
"Claramente, solo hasta que agredió los intereses occidentales con su invasión de Kuwait es que Occidente cambió su percepción de Sadam", afirmó Neil Partrick, jefe de estudios sobre Oriente Medio en el Real Instituto de Servicios Unidos de Gran Bretaña.
Francia vendió a Sadam un reactor nuclear, que Israel destruyó en un bombardeo en 1981, y era el segundo mayor proveedor de armamentos a Irak después de la hoy disuelta Unión Soviética.
Bagdad debe casi $5.000 millones a París, en su mayor parte por aeronaves de alta tecnología y radares suministrados en créditos bajo condiciones sumamente generosas, en la década de 1980.
Chirac, ahora presidente francés, llamó su "gran amigo" a Sadam, que por entonces era vicepresidente del Consejo del Comando Revolucionario, pero era ya en verdad el hombre fuerte de Irak.
En un informe emitido en 1996, un juez concluyó que Gran Bretaña vetó el suministro de armas letales a Bagdad durante la guerra entre Irak e Irán, pero que relajó discretamente las prohibiciones tras la conclusión de la guerra, ayudando a rearmar a Sadam.
Aunque hay funcionarios norteamericanos y británicos que apuntan sus dedos acusadores hacia Francia, sugiriendo que hay intereses mercantilistas en su intención de buscar el relajamiento de las sanciones a Bagdad, hay un acuerdo tácito de no escudriñar demasiado el pasado historial de Occidente con Irak.