Al menos treinta personas de la tribu urhobo fueron sacrificadas a los dioses por miembros de la etnia rival ijaw, en un siniestro ritual que tuvo como escenario el sur de Nigeria, en vísperas de la visita del papa Juan Pablo II.
Las víctimas, once hombres, diez mujeres y nueve niños, fueron masacradas a sangre fría en una ceremonia ritual realizada en un santuario de la aldea ijaw de Oboro, en el estado sureño de Bayelsa, señalaron ayer varios periódicos que transcriben el relato de Tiro Agbudje, una urhobo que consiguió escapar con su pequeño hijo hacia un bosquecillo cercano.
Agbudje dijo que el grupo de urhobos transportaba en un bote los restos mortales de un miembro de la comunidad por un río de la región del delta del Niger, cuando una banda armada los atacó y obligó a atracar la embarcación en una aldea ijaw.
Los urhobos fueron llevados por la fuerza a un santuario dentro de la aldea, donde tuvieron que desnudarse ante la estatua de una diosa local, según la testigo.
Después de que el supremo sacerdote de la comunidad completara un ritual de ofrecimiento a la diosa, los guerreros ejecutaron uno por uno a todos los que habían sacado del bote, manifestó la sobreviviente, quien consiguió escapar cuando los ijwas, al parecer, se compadecieron de ella debido a que cargaba en brazos a su hijo, de tres meses de edad.
Se desconocen los motivos por los que los ijwas sacrificaron al grupo de urhobos, pero la violencia y matanzas entre miembros de diferentes tribus son frecuentes en la región sur nigeriana, según los periódicos.
Los ijaws han estado involucrados anteriormente en sangrientos enfrentamientos con los itsekiris, el tercero de los mayores grupos étnicos de la zona.
Los enfrentamientos entre los dos grupos en la región de Warri, a más de 300 kilómetros al sureste de Lagos, causaron el año pasado 94 muertos.
Nigeria, el país más poblado de Africa -con 100 millones de habitantes- tiene un 45 por ciento de cristianos, 45 por ciento de musulmanes y el resto de adeptos a las antiguas religiones animistas.
John David Dungs, el administrador militar del estado de Rivers, adyacente a Bayelsa, anunció el envío de refuerzos policiales al área para evitar la repetición de actos similares, especialmente ante la inminencia de la llegada a Nigeria del papa Juan Pablo II, quien empezará este fin de semana su segunda visita al país.