Moscú y Washington . Un funcionario ruso de alto rango dijo ayer que la recuperación de los cadáveres de los 118 hombres que perecieron a bordo del hundido submarino nuclear Kursk comenzará el mes próximo.
Casi al mismo tiempo, el viceprimer ministro Ilya Klebanov desestimó las sugerencias, respaldadas ayer por funcionarios estadounidenses, de que el desastre fue causado por la explosión de un torpedo.
La explosión de un nuevo tipo de torpedo durante unos ensayos pudo ser la causa del hundimiento del submarino nuclear ruso, según responsables del Pentágono que confirmaron ayer una información del diario The New York Times.
Los militares estadounidenses tienen cintas magnetofónicas con los datos de sonar y otros sistemas de espionaje de tres buques militares (dos submarinos y un buque de superficie) presentes en la zona del hundimiento, que confirman esta teoría.
El problema en el torpedo generó una explosión inicial, posiblemente en el motor o el depósito de combustible, que fue seguida por un segundo estallido mucho más fuerte, aparentemente en la cabeza explosiva, unos dos minutos y 15 segundos después, según esa versión.
Esta segunda explosión causó un gran agujero en la proa del sumergible ruso y puede ser la causante de la muerte de gran parte de la tripulación, que operaba en esa zona del sumergible.
Las autoridades rusas favorecen como hipótesis del accidente una colisión del Kursk , con otro buque, posiblemente un submarino extranjero.
Klebanov, el funcionario ruso, dijo también que la recuperación de los restos del sumergible comenzaría aproximadamente dentro de un año y que la operación costaría unos $100 millones.
"La operación (para recuperar los cadáveres) comenzará a fines de setiembre y será ejecutada por buzos noruegos y rusos", dijo Klebanov en una rueda de prensa en San Petersburgo, la segunda ciudad en importancia de Rusia.
Un equipo noruego visitará el jueves San Petersburgo para discutir la forma en que se ejecutará la operación, precisó.
El submarino se precipitó hacia el lecho del mar de Barents el 12 de agosto, con la muerte de todos sus tripulantes.
Rusia realizó varios infructuosos esfuerzos de rescate, antes de que buzos noruegos, ocho días después del accidente, verificasen que habían muerto los 118 ocupantes.
El funcionario dijo que la operación para recuperar los cadáveres la ejecutarían tres batiscafos que descenderían hacia los restos de la nave, a 108 metros de profundidad, llevando cada uno a bordo a un buzo noruego y dos rusos.