Moscú. EFE Rusia recuerda hoy el 15° aniversario del histórico discurso en el que Mijail Gorbachov anunció su dimisión y firmó el certificado de defunción de la otrora fuerte Unión Soviética.
El Estado soviético había dejado de existir cuatro días antes, pero la dimisión del último dirigente soviético en una alocución televisada el 25 de diciembre de 1991 convenció a los últimos incrédulos de que la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) había desaparecido ya.
Los turistas que visitaban esa noche la Plaza Roja fueron testigos de excepción de cómo se arriaba la bandera soviética y se izaba la bandera zarista de la nueva Rusia, guiada por Boris Yeltsin.
“No hay nada que celebrar. Gorbachov nunca fue un comunista. No pudo preservar la URSS, porque tenía otra tarea en mente, su desmoronamiento” , declaró Gennadi Abashin, pensionado y traductor de inglés en sus ratos libres.
De la misma opinión es María, de 24 años, que considera que Gorbachov debería haber modernizado el país para evitar la desintegración. Entre las repúblicas existían fuertes lazos. Teníamos muchas cosas en común” , dijo mientras paseaba frente al Kremlin.
Gorbachov, que siempre había sido alabado por sus dotes como orador, ofreció aquella noche un emotivo discurso en el que hizo acto de contrición, pero defendió las reformas introducidas durante la Perestroika.
La intervención no fue una sorpresa, ya que había sido filtrada a los medios de comunicación en la víspera, y estaba motivada por la “nueva realidad política” surgida tras la creación de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) el 8 de diciembre previo.
En una de sus frases más célebres, Gorbachov expresó su pesar porque la gente “ pierda la ciudadanía de un gran país” y exhortó a todos a “conservar las conquistas democráticas” : elecciones libres, libertad de prensa y de conciencia, pluripartidismo, respeto a los derechos humanos, reforma agraria y propiedad privada.
“ Gorbachov no calculó bien sus fuerzas. La dimisión fue la mejor decisión que pudo tomar”, opina otra pensionada, Tania, de 58 años.
El último dirigente soviético, de 75 años, regresó recientemente al trabajo tras someterse a mediados de noviembre a una complicada operación en la arteria carótida en una clínica de Munich, que previno un posible derrame cerebral.
Mijail Gorbachov, quien fue Premio Nobel de la Paz en 1990, encabeza en la actualidad la Fundación que lleva su nombre y que se dedica a la investigación política, social y económica en Rusia y otras repúblicas aledañas.