Moscú. Reuters. Rusia suspendió ayer su participación en un pacto clave que limita las fuerzas militares convencionales en Europa, cumpliendo una amenaza tras varios meses de disputa verbal con Occidente.
La suspensión ocurre en medio de un deterioro de relaciones con Europa y Washington en un rango de frentes, incluyendo los planes estadounidenses de un escudo misilístico en el este de Europa, el planteamiento de independencia para la provincia serbia de Kósovo y las políticas energéticas de Moscú.
“Las amenazas rusas se han materializado y no excluyo que nuevas medidas sean tomadas”, dijo Yevgeny Volk, jefe del centro de pensamiento Fundación Heritage, con sede en Washington.
El Kremlin informó que el decreto fue firmado por el presidente Vladimir Putin por razones de seguridad nacional.
El decreto suspende el papel de Rusia en el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (CFE, sigla en inglés), adoptado en 1990 para limitar la cantidad de tanques, artillería pesada y aviones de combate desplegados y almacenados entre el océano Atlántico y los montes Urales.
Puerta entreabierta. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia dijo que el país dejaría ahora de proporcionar información y pararía los permisos para inspeccionar sus armamentos pesados, así como decidiría unilateralmente sobre el número de tanques o aeronaves que están en cada región.
Pero agregó: “La moratoria rusa en el pacto CFE no significa que estamos cerrando por completo la puerta al diálogo”.
Rusia ha acusado a Occidente de no ratificar la versión enmendada que se firmó en 1999 para reconocer la nueva situación tras la Guerra Fría. El mes pasado, la negociaciones con los estados de la OTAN terminaron sin avance.
Un portavoz de la OTAN dijo sobre la suspensión: “Si esto se confirma, el Secretario General lamenta mucho esta decisión. Los aliados consideran que este tratado es una importante piedra angular de la seguridad europea”.
Una portavoz de Javier Solana, jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), dijo que la UE también lamenta la medida rusa.
Una gran fuente de conflicto ha sido la insistencia de la OTAN en conservar “acuerdos de flancos” que prohiben grandes concentraciones de soldados y materiales cerca de algunas fronteras.
Rusia objeta esa medida pues limita el movimiento de tropas en su territorio, aunque Moscú sostiene que sus zonas fronterizas se han vuelto más inestables desde el fin de la Unión Soviética, en 1991.
La suspensión del papel de Moscú en el CFE se da en medio del empeoramiento de las relaciones con países occidentales, en parte debido a la extensión de la OTAN hacia el este y a preocupaciones de Occidente por la dependencia de energía proveniente de Rusia y acusaciones de espionaje.
EE. UU. está “decepcionado” por la decisión rusa, manifestó Gordon Johndroe, portavoz del Consejo de Seguridad.