
Moscú. EFE. Rusia probó ayer con éxito un nuevo cohete intercontinental balístico capaz de portar varias cargas nucleares y de eludir el escudo antimisiles diseñado por Estados Unidos.
El anuncio se hace en medio de la tensión por los planes de Washington de desplegar en Europa elementos de su controversial proyecto.
“Rusia tiene ahora nuevos misiles que son capaces de superar sistemas de defensa antimisiles existentes o futuros”, dijo Serguéi Ivanov, viceprimer ministro y exministro de Defensa.
El presidente ruso, Vladimir Putin, había amenazado con responder “adecuadamente” al despliegue de elementos del escudo antimisiles norteamericano en la República Checa y Polonia, plan que considera que conducirá a una “carrera de armamentos”.
El nuevo cohete intercontinental RS-24 con ojivas múltiples servirá también para modernizar el obsoleto arsenal nuclear ruso.
Según un portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, se trata del primer lanzamiento de este tipo de misiles balísticos y coincide con el peor momento en las relaciones ruso-estadounidenses desde la caída de la Unión Soviética.
El lanzamiento del RS-24 se efectuó desde una plataforma móvil emplazada en Plesetks, 800 km al norte de Moscú, según informó el portavoz. El cohete impactó en el blanco previsto en el polígono de Kurá (península de Kamchatka) a más de 8.000 km de distancia del lugar del lanzamiento.
Los nuevos cohetes sustituirán a los RS-18 (SS-19 Stilleto, según la clasificación de la OTAN) y los RS-20 (SS-18 Satán, según la Alianza Atlántica), estos últimos los cohetes balísticos nucleares más potentes del mundo.
El portavoz aseguró que los RS-24 se ajustan a lo establecido en los acuerdos de desarme nuclear suscritos entre Rusia y Estados Unidos: el Start-1 de 1991 y el Tratado de Reducción de Potenciales Estratégicos Ofensivos del 2002.
Horas después, Rusia ensayaba un nuevo misil crucero de clase táctico-operativo Iskander-M en el mar Caspio. Ivanov anunció que a partir del 2009 será puesta en servicio ese tipo de arma con un alcance máximo de 300 kilómetros.
Los cohetes Iskander-M, destinados al Ejercito de Tierra, son capaces de abatir con alta precisión los blancos de tamaño reducido a distancias de entre 50 y 280 km y pueden portar casetes con 54 elementos destructores.
En medio de este alarde de músculos nucleares, Putin advirtió del peligro de convertir a Europa en un “polvorín” con el despliegue de nuevas armas, en alusión al escudo antimisiles de EE. UU.
Agregó que “eso creará nuevos e innecesarios riesgos para todos los sistemas de relaciones europeas e internacionales”.
Moscú ve al escudo una “amenaza directa” para su seguridad, aunque EE. UU. insiste en que Rusia no es el objetivo.
Washington planea instalar un radar en República Checa y una batería de misiles interceptores en Polonia como primeros componentes del Sistema Nacional de Defensa Antimisiles (NMD) en Europa.