
Moscú. Reuters. Autoridades rusas cerraron la investigación de la muerte a manos de revolucionarios bolcheviques del último zar de Rusia, Nicolás II, y su familia, en 1918, reportó ayer la agencia de noticias Itar-Tass.
Lanzada luego del desmantelamiento de la Unión Soviética en 1991, la investigación fue ampliamente vista como una revisión del pasado comunista del país, considerado por algunos como 70 años de gloria nacional y por otros como una sangrienta pesadilla.
“Hoy (ayer) firmé una orden que obliga a cerrar este caso criminal”, citó la agencia Tass al detective Vladimir Solovyov, quien dirigió la investigación durante 15 años.
“No tenemos información que sugiera que ellos no eran la familia real”, dijo haciendo referencia a los cadáveres del zar, su esposa y tres de sus hijos.
Los bolcheviques abandonaron sus cuerpos en una fosa cercana a la casa real en la ciudad de Ekaterimburgo, en los Urales, donde dispararon a la familia durante el desarrollo de la guerra civil entre los partidarios del emperador y los seguidores de Vladimir Lenin.