La posición de "Robertico", como es conocido popularmente, se tambaleaba hace más de un mes, luego de desempeñarse seis años como jefe de la diplomacia nacional en la convulsa época inmediata posterior al derrumbe del campo socialista y de ser el sucesor de veteranos políticos locales.
Después de semanas de lucubraciones, el desenlace para el joven político, de 43 años de edad, fue la salida por tropezón y, por propuesta del presidente Fidel Castro, fue sustituido por Felipe Pérez Roque, de 34 años e identificado como el más cercano asistente del máximo dirigente de la isla.
Al asumir la Cancillería, cambió por un automóvil soviético sin lujos, aunque muchos cubanos le envidiaban porque tenía la posibilidad de viajar al exterior.
En ese ir y venir, se transformó en "platillo" predilecto de las especulaciones. Los datos de que se tambaleaba surgieron a finales de abril, cuando de manera sorpresiva --y sin mayores explicaciones-- fue cancelada una gira que Robaina realizaría a Portugal, Italia, Francia y España.
En un inicio, diplomáticos europeos creyeron que se debía a que la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, condenó a Cuba por irrespeto a los derechos humanos, en una reñida votación.
(*) Corresponsal de Excélsior, de México