Managua. La Cruz Roja de Nicaragua confirmó que el temblor de 4,8 grados en la escala de Richter que ayer sacudió regiones de la costa del Pacífico y centro del país no causó víctimas, pero sí algunos daños materiales de consideración.
Una fuente de la institución dijo a EFE que los daños materiales se dieron en las iglesias de Santa Ana de Nindirí y San Gerónimo de Masaya, donde las grietas provocadas por los terremotos ocurridos los pasados días 6 y 7 de julio se agrandaron debido a la sacudida de este martes.
Brigadas de la Cruz Roja de Managua realizaron un recorrido por municipios de los departamentos (provincias) de Masaya y Granada, donde los terremotos dejaron un resultado de ocho muertos, casi un centenar de heridos, 4.034 casas dañadas y 26.096 desplazados.
El presidente de la Cruz Roja de Masaya, Sandor Ortega, informó de que las paredes de la casa de un pariente suyo se desplomaron, pero sin lesionar a nadie.
Confirmó que una parte de la casa del joyero Carlos Velázquez, que estaba siendo reconstruida, se cayó, pero sin herir a ninguna persona.
Agregó que el temor de la gente es "muy grande" por la gran cantidad de temblores ocurridos desde el pasado día 6.
Otras fuentes informaron de que cayeron las capas de cemento y arena de algunas paredes del mercado de artesanía de Masaya, 30 kilómetros al sureste de Managua.
El movimiento telúrico, a una profundidad de 3 kilómetros y con epicentro 22 kilómetros al sureste de Managua, reavivó la zozobra especialmente entre la población que habita en el valle de La Laguna de Apoyo y Masaya, sitios afectados por los terremotos de los pasados días 6 y 7.
El sismo se sintió más fuerte en las ciudades de Ticuantepe y Nindirí, cercanas al volcán Santiago, uno de los colosos activos de Nicaragua, donde se ubicó el epicentro del fenómeno natural.
El temblor, ocurrido a las 4 p. m. hora local, provocó escenas de histeria de niños, mientras sus padres trataban de controlarlos.
La alteración de la calma alcanzada después de varios días sin temblores era el comentario general entre los pobladores, que anoche, por obligación, dormirían fuera de sus casas, con improvisados techos de plástico negro en los patios de sus domicilios.
El presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, informó de que llegó con retraso a la inauguración de un acueducto en San Andrés de la Palanca, al oeste de Managua, debido al temblor.