
Moscú. AP. De todos los cartelones que han sido colocados en Moscú para celebrar el 60.° aniversario de la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, uno de ellos se destaca: muestra a Josef Stalin con la foto de un soldado del ejército rojo colocando la bandera con la hoz y el martillo al tope del Reichstag, en Berlín.
Stalin ha sido siempre una figura contradictoria en Rusia. Algunos lo consideran un poderoso líder que fortaleció a su país y lo condujo a la victoria contra los nazis. Otros, como un tirano que causó la muerte de decenas de millones de sus compatriotas.
Bajo el gobierno del presidente Vladimir Putin, Stalin parece estar retornando del olvido. Se han ordenado varios monumentos para representar su figura, y las críticas a su dictadura son silenciadas.
Luego de una ola de críticas tras la muerte de Stalin en 1953, y de la revelación de sus crímenes, el Kremlin no ha querido opinar acerca de Stalin en años recientes. Putin ha expresado en muy raras ocasiones alguna crítica severa hacia el heredero de Lenin.
Los críticos dicen que la falta de los líderes rusos en condenar los crímenes de Stalin significa abolir los valores por los cuales combatieron los aliados.
Encuestas. Pero el Kremlin tendría razones más pragmáticas para su silencio. Recientes encuestas de opinión indican que casi la mitad de los rusos tienen un punto de vista positivo sobre Stalin, y atribuyen a su liderazgo la victoria soviética en la Gran Guerra Patriótica, como es conocida la Segunda Guerra Mundial en Rusia. Y eso, pese a la evidencia de que cometió graves errores estratégicos.
Para muchos, la nostalgia ha ido inclusive más lejos.
Algunos miles de personas en la población siberiana de Mirny asistieron ayer a la presentación de un monumento a Stalin, informó la prensa rusa.
Anatoly Popov, líder de la administración local en la población, situada a unos 4.000 kilómetros al este de Moscú, dijo que Stalin era un gran hijo de Rusia, que dio al pueblo todo lo que tenía ... y no tomó nada a cambio, informó radio Ekho Moskvy.
Legisladores en la población occidental de Oryol pidieron al gobierno central que ponga el nombre de Stalin a algunas calles y restaure monumentos en homenaje al dictador soviético.