Vaticano. Los restos mortales del papa Juan XXIII, que serán expuestos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano el 3 de junio, descansarán definitivamente en una urna de bronce y cristal antibala de 450 kilos de peso, que será depositada en la capilla de San Jerónimo de la basílica vaticana.
El cardenal arcipreste de la Basílica de San Pedro, Virgilio Noe, informó ayer de la ceremonia del próximo domingo sobre la exposición de los restos del llamado Papa Bueno a la veneración de los fieles.
La urna con los restos del beato quien murió hace 38 años será trasladada en procesión desde el interior de la basílica hasta la Plaza de San Pedro, tras pasar por el Arco de las Campanas (en la derecha del templo).
Fina y segura
La urna es de estilo clásico, con los bordes en bronce y el resto de un tipo de cristal antibala ultraclaro, que permitirá a los fieles que se acerquen ver la figura del Papa Bueno de manera nítida.
Juan XXIII será vestido no con los hábitos pontificales litúrgicos, sino con la habitual sotana blanca de los pontífices, confeccionada en seda jaspeada y con el fajín de ceremonia que lleva su escudo pontificio.
También vestirá la muceta papal de terciopelo rojo bordada de armiño y le serán colocados una nueva cruz pectoral y un nuevo anillo.
La cara de Juan XXIII ha sido cubierta con una ligera mascarilla de protección, realizada en cera.
Una vez en la plaza vaticana, la urna será depositada a un lado del altar en el que Juan Pablo II oficiará la misa de Pentecostés.
Los restos mortales de Juan XXIII estaban enterrados en las grutas vaticanas, a pocos metros del sepulcro de San Pedro.
El pasado mes de enero el ataúd con los restos fue trasladado a una dependencia vaticana para someter el cadáver a una inspección antes de depositarlo en la capilla. Para sorpresa de las autoridades religiosas el reconocimiento permitió comprobar que el rostro y todo el cuerpo estaba incorrupto, con el mismo aspecto de cuando falleció, en 1963, pese a que no fue embalsamado.
Juan XXIII, que pasará a la historia como el Pontífice que convocó el Concilio Vaticano II que cambió a la Iglesia, nació en la localidad norteña italiana de Sotto il Monte en 1881 y falleció en 1963, en pleno concilio, a los 82 años, debido a un cáncer de estómago.
En septiembre del año 2000 fue beatificado por Juan Pablo II en el Vaticano.