Jerusalén. El linchamiento de tres soldados judíos y el bombardeo israelí de represalia de objetivos de las fuerzas de seguridad de Yaser Arafat en Ramalá y en Gaza han puesto a las dos partes en pie de guerra y al proceso de paz en un cajón de muertos.
"El proceso de paz tal como se desarrolló hasta ahora llegó a un callejón sin salida y ya no volverá a ser lo que fue", afirmó ayer el ministro interino de Asuntos Exteriores de Israel, Shlomo Ben Ami.
"La crisis de confianza (con el presidente palestino Yaser Arafat) es total", agregó Ben Ami, el principal representante del primer ministro Ehud Barak en las negociaciones de paz.
Con todo, Ben Ami, llamó a los palestinos "también en esta hora difícil", a una solución política del conflicto aunque confió a la prensa "ahora nos es claro que Arafat no es nuestro socio para un acuerdo de paz razonable que pueda aceptar el consenso en Israel" y, "si él cree que podrá imponernos su voluntad, se equivoca", agregó.
Arafat, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), decretó el estado de emergencia en los territorios autónomos de Cisjordania y Gaza, con más de dos millones de habitantes, tras los ataques israelíes de esta tarde.
"Estos ataques son una declaración de guerra contra nuestro pueblo", afirmó uno de los principales negociadores palestinos de la paz con Israel, Saeb Erekat, ministro de Asuntos Locales de la ANP.
El alzamiento de los palestinos, a raíz de una visita hace dos semanas del polémico general israelí Ariel Sharón líder de la oposición parlamentaria de derechas a la zona de las mezquitas de Al Aksa y de Omar en el Monte del Templo, puso fin de hecho a los contactos entre Arafat y el primer ministro Barak.
El liderazgo palestino "ha quebrado todas las normas de la convivencia política", afirmó Ben Ami al referirse al hecho de que efectivos de la policía palestina, a las órdenes de Arafat, participan en la Intifada y a la liberación de presos del Movimiento de la Resistencia Islámica (HAMAS) y de la Yihad Islámica, responsables de sangrientos atentados contra la población civil en Israel.
El líder espiritual de HAMAS, el jeque Ajmed Yasín, amenazó ayer en su residencia de Gaza que sus activistas se tomarán la venganza contra Israel y los colonos judíos, a los que los palestinos acusan de haberles usurpado sus tierras en Cisjordania y Gaza.
También la milicia de Al Fatah (Tanzim) anunció ayer la intención de tomar represalias por los bombardeos de Israel, que llegó "al límite de la contención", según Ben Ami, quien agregó: "Espero que los palestinos no nos sometan a nuevos exámenes".