El antecedente más próximo de este “Gran Hermano” de gobernantes está en la Cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo el 7 de marzo del 2008, cuando la región estaba como ahora al rojo vivo y Colombia era también el centro de todas las iras.
Los que siguieron esa cumbre por televisión vieron a algunos de los jefes de Estado debatir y argumentar, lanzarse duras acusaciones, reconciliarse y hasta cantar.
En Bariloche, además, los vieron comer, pues hubo que suspender el almuerzo para seguir debatiendo y, para que no desfallecieran fue necesario pasarles bocadillos y entremeses.
En el hotel Llao-Llao de Bariloche, donde se dieron cita los líderes de Unasur para tratar un polémico acuerdo para que tropas estadounidenses puedan hacer uso de bases colombianas, la transmisión en directo fue idea del colombiano Álvaro Uribe, acostumbrado a hablar “con luz y taquígrafos”.
“Si esto le da mayor seguridad a Colombia, no tengo objeción para que la sesión sea transmitida en vivo y en directo”, dijo la anfitriona del encuentro, la argentina, Cristina Fernández.
El brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, que no pudo ocultar su irritación cuando la reunión llevaba ya seis horas largas, protestó por esta apertura a los medios de comunicación de debates tan delicados como los que tienen que ver con defensa y seguridad.
Lula cree que es imposible abstraerse de las cámaras y que los presidentes acaban hablando para sus “audiencias” y coartados. “A mí me preocupa lo que diga mañana la prensa”, dijo acalorado.