La controvertida Escuela de las Américas, criticada por haber formado generaciones de dictadores y torturadores militares en América Latina, reanudó sus actividades en Fort Benning (sur de Estados Unidos) tras cerrar sus puertas durante un mes y reabrirlas bajo un nuevo nombre, anunciaron ayer las autoridades del instituto.
El nombre de la nueva escuela militar es "Instituto para la Cooperación de Seguridad del Hemisferio Occidental". Estará bajo supervisión del Pentágono y entrenará a militares de 22 países de América Latina.
La Escuela de las Américas, que cerró sus puertas el 15 de diciembre pasado tras 54 años de actividades, fue sindicada como responsable de las prácticas lesivas de los derechos humanos que los militares latinoamericanos aplicaron para reprimir a las fuerzas izquierdistas en décadas pasadas. La institución fue acusada de enseñar técnicas de tortura y represión.
Entre los egresados de la ex Escuela de las Américas figuran los exdictadores Manuel Antonio Noriega (Panamá) y Anastasio Somoza (Nicaragua), el jefe de los escuadrones de la muerte de El Salvador, Roberto d'Abuisson, y decenas de oficiales de las dictaduras de Chile y Argentina de la década de los 70. La lista incluye también a 19 de los 26 soldados salvadoreños acusados de la muerte y violación de cuatro monjas norteamericanas.
Según un estudio publicado por del independiente Grupo de Trabajo para América Latina, Estados Unidos entrenó entre casi 15.000 militares latinoamericanos en 1999, pero sólo un 10% fue formado en la Escuela de las Américas.
Los países andinos -Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela- reciben el 56% del entrenamiento y el 90% de los fondos destinados al rubro, según el estudio.
Numerosas organizaciones pacifistas que abogaron por la clausura de la Escuela de las Américas consideraron "una burla" su reapertura bajo otro nombre, y anunciaron que arreciarán las actividades en contra de ese centro.
Dirigentes de la organización "School of the Americas Watch" (SOA), que aboga por el cierre de ese centro militar, que continuará funcionando en Fort Benning (Georgia), dijeron que no escatimarán esfuerzos "hasta no ver desaparecer ese centro de adiestramiento de militares asesinos".
"Es una escuela de instrucción de los militares latinoamericanos en técnicas de represión contra sus propios pueblos, se llame como se llame", declaró Alison Snow, de asuntos legislativos de SOA Watch .