Las imágenes transmitidas desde una sonda espacial a unos 800 millones de kilómetros de la Tierra indican que una extensión de agua que se cree está debajo de la superficie congelada de la luna Europa de Júpiter puede ser salada, dijeron ayer algunos científicos.
Las imágenes de la sonda Galileo son una prueba más de que el océano que remolinea debajo de la helada y agrietada capa de Europa fue una vez cálido y salado, como los de la Tierra y por lo tanto, en teoría, capaz de albergar la vida.
"Sabemos que el agua es primordial para el desarrollo de la vida en la Tierra y que todo tipo de vida comenzó en los océanos", dijo Jeff Kargel, del Servicio Geológico de Estados Unidos. "Las implicaciones aquí son de que hay vida."
Las evidencias
James Crowley, otro geólogo del servicio y uno de los investigadores que publicaron el estudio en la revista Science, agregó que la información indicaba que los patrones de absorción de la sal en la luna Europa eran similares a los terrestres.
Cuando el agua salada se evapora, deja residuos de minerales que son una especie de "huella digital" para los científicos, explicó Crowley.
Al comparar las formas precisas, los investigadores determinaron que hubo sal en Europa.
"Las formas de las curvas parecen similares a las de los minerales de la sal en la Tierra", añadió Crowley en una entrevista telefónica.
Gary Hansen, geofísico de la Universidad de Hawái quien ayudó al autor del estudio, comentó que la información de Europa parece "muy, muy similar a los minerales hidratados que se encontraron en la Tierra".
Debido a que el tamaño de las franjas de sal en la superficie de Europa se extiende a lo largo de gran parte de la luna, añadió, esto se convierte en una prueba más de que hay un océano debajo de la superficie.
Hansen calculó que el océano cubre entre 20 y 30 por ciento de la luna Europa.