El Consejo Superior, una especie de parlamento militar integrado por 58 oficiales, se reunió ayer en un ambiente de disputas por el poder tras una reforma constitucional que situó al ejército de Honduras bajo mando presidencial.
La cita se celebró en la sede del Estado Mayor de las fuerzas armadas, situado en una zona céntrica de Tegucigalpa, en medio de disputas públicas entre oficiales por la sucesión en el mando militar.
"Se está buscando conciliar las partes en conflicto, se van a escuchar los planteamientos que traen las diferentes promociones a fin de conciliar puntos de vista", dijo Guillermo Pagán, un portavoz civil de las fuerzas armadas.
El congreso de Honduras aprobó el 19 de septiembre una reforma constitucional que suprime el cargo de jefe de las fuerzas armadas y lo sustituye por un ministro de Defensa bajo mando directo del presidente.
La reforma, además de someter a los militares al poder civil, pretende poner fin a las periódicas disputas entre los militares por la jefatura de las fuerzas armadas.
El jefe de las fuerzas armadas, general Mario Hung, que respaldó la reforma que permitirá al presidente Carlos Flores nombrar un ministro de Defensa el 27 de enero, denunció el martes una conspiración contra el mando militar por parte de oficiales que rechazan el sometimiento del ejército al poder civil.
La reforma constitucional que deberá ser ratificada el 26 de enero por 85 de los 128 diputados, establece una nueva estructura de mando castrense integrada por un jefe de Estado Mayor y cinco oficiales más que formarán una llamada junta de comandantes.
En un esfuerzo por aplacar el perfil público que ha alcanzado la disputa de poder entre los militares, Hung advirtió en un comunicado que los oficiales que continúen ventilando las fricciones en los medios de comunicación ser harán acreedores a una baja deshonrosa.