Acallados ya los ecos de la colorida y vocinglera campaña para el referéndum de hoy, los puertorriqueños se aprestaban a expresar su voluntad sobre el destino de su país, colonizado hace 100 años por los norteamericanos.
"Escuchen el clamor del pueblo: Queremos la estadidad ahora", dijo el gobernador Pedro Roselló, instando a dejar de lado el temor al cambio y obrar en favor de colocar una quincuagésimo primera estrella en la bandera de Estados Unidos.
El Partido Nuevo Progresista, de Roselló, cerró la campaña en la ciudad suburbana de Bayamón con una concentración de miles de personas que hacían ondear banderas estadounidenses, y un espectáculo artístico. Lo que desean los estadistas es que Puerto Rico sea plenamente otro de los Estados Unidos.
La alcaldesa Sila Calderón instó a continuar con el actual estado libre asociado. "Sólo una ciudadanía y una soberanía federal nos darán los recursos para defender nuestros tesoros más preciados: nuestro idioma, nuestras tradiciones, nuestro legado de 505 años", dijo en otra concentración.
Los partidarios del estado libre asociado marcharon el viernes a través de San Juan en medio de una cacofonía de sirenas de camiones, lemas políticos y cánticos navideños emitidos por altavoces.
El Partido Popular Democrático de Calderón apoya una opción de protesta que registró como "ninguna de las anteriores", porque objeta la descripción del estado libre asociado impuesta en las boletas. La descripción redactada por el partido estadista de Roselló sugiere que dentro del status de estado libre asociado el Congreso de Estados Unidos pueda revocar la ciudadanía norteamericana de los puertorriqueños.
El resultado del referéndum de hoy no es vinculante, y al parecer será demasiado reñido como para arriesgar un pronóstico. Se prevé que acudirá a votar el 80 por ciento de las 2,2 millones de personas registradas.
Esperanza de Roselló
Roselló convocó el referéndum con la esperanza de persuadir al Congreso de Estados Unidos a que modificara lo que calificó como una relación colonial centenaria. El presidente Bill Clinton le pidió al Congreso que aceptara el resultado.
Las primeras encuestas le daban ventaja a la opción de la estadidad. Pero otra publicada el viernes por el diario El Nuevo Día pronosticaba paridad de los resultados, atribuyéndole a "ninguna de las de arriba" el 48 por ciento de los votos y a la estadidad el 45 por ciento. La encuesta, efectuada entre el 5 y el 8 de diciembre entre 1.000 votantes, admite un margen de error de 3 por ciento.
El restante 7 por ciento se distribuyó entre las otras opciones: la impugnada forma de estado libre asociado, la independencia y una forma de independencia con vínculos con Estados Unidos.