Kioto, Japón. AFP. La entrada en vigor del Protocolo de Kioto, ayer, obliga a 34 países industrializados que lo han ratificado, con excepción del principal contaminador, Estados Unidos, y Australia, a reducir la emisión de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático.
Se trata de Japón, la Unión Europea, Canadá y Rusia.
Grupos ecologistas conmemoraron la ocasión con protestas afuera de embajadas estadounidenses, desfiles callejeros en Japón, y esculpiendo esculturas de hielo de canguros en Australia que se derretían rápidamente.
Algunas naciones desarrolladas dicen que el pacto es injusto porque excluye a importantes países en vías de desarrollo como India, China y Brasil, cuyas crecientes economías abarcan a más de un tercio de la humanidad.
"El cambio climático es un problema mundial. Requiere una respuesta mundial coordinada", dijo el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en unas declaraciones grabadas que se difundieron durante la ceremonia en Kioto, ciudad donde nació el Protocolo en diciembre de 1997.
"Pido a la comunidad mundial que sea valiente, que se adhiera al Protocolo de Kioto, y que actúe rápidamente para dar los próximos pasos. ¡No hay tiempo que perder!", expresó Annan.
Partidarios del pacto suscrito por 141 naciones dicen que es un pequeño paso para desacelerar el calentamiento global, imponiendo límites obligatorios en las emisiones de gases de efecto invernadero en 35 naciones desarrolladas, sobre todo de combustibles fósiles de plantas de generación de energía, fábricas y autos.
Expertos en clima temen que los previstos aumentos de temperatura puedan afectar la agricultura, elevar los niveles del mar y causar más eventos climáticos extremos, como huracanes y sequías, propagar enfermedades y eliminar miles de especies de plantas y animales para el 2100.
Costoso. Estados Unidos se retiró del tratado en el 2001, tras argumentar que Kioto era demasiado costoso, basado en declaraciones científicas no confiables, y que injustamente excluía a grandes naciones en desarrollo como la India, China y Brasil, que representan un tercio de su población.
Algunos partidarios del pacto hicieron veladas críticas a Washington. "141 países no han permitido que este proceso sea bloqueado por el poder unilateral de un país", dijo el ministro de Medio Ambiente de Alemania, Juergen Trittin, al exponer planes para recortes aún más grandes más allá del 2012.
Bajo Kioto, las naciones desarrolladas tendrán que reducir emisiones de gases de efecto invernadero en 5,2% por debajo de los niveles de 1990 del 2008 al 2012.
Entre las naciones desarrolladas, solo Australia se unió a Estados Unidos en el abandono del tratado ambiental.