Entre 45.000 y 55.000 mujeres colombianas son sometidas a la explotación sexual en el extranjero, advirtieron ayer las autoridades locales.
Según el Departamento Administrativo de Seguridad, la situación es tan grave que cada día entre 2 y 10 mujeres que abandonan Colombia caen en las redes de la llamada trata de personas.
En lo que se refiere solo a la trata de personas –a nivel mundial– hablamos de ganancias que están entre los $7.000 millones y $12.000 millones al año, que equivalen entre el 10 y 17 por ciento del producto interno bruto en Colombia, cifra superior a nuestro PIB de agricultura por ejemplo, dijo el ministro del Interior y Justicia, Sabas Pretelt, en un discurso.
Estas denuncias se hicieron en el marco de una conferencia regional sobre la trata de personas, que es organizada en Bogotá por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) y el Gobierno de Suecia.
Por trata de personas se entiende el reclutamiento, transporte, refugio o recepción de personas a través del engaño o coerción para fines de explotación sexual, trabajo forzado o cualquier fin ilícito.
Según Naciones Unidas y distintos cuerpos de seguridad, este delito es el negocio ilegal de más rápido crecimiento en el crimen organizado.
De acuerdo con estimaciones recientes, más de 800.000 personas son víctimas de este delito cada año en el mundo, con los propósitos de ser explotadas sexualmente y realizar trabajos forzados.
En el caso de Colombia, el 40 por ciento de las víctimas tienen como destino Japón, 30 por ciento a España, 20 por ciento a los Países Bajos y resto se reparte a otros lugares. Además, este país sirve de punto de tránsito para personas que son tratadas desde Ecuador, Perú y Bolivia.
La alta consejera para asuntos regionales de la UNODC, Sandra Valle, aseguró que el problema de la trata de personas es una amenaza a la comunidad internacional en su totalidad.
El Ministro del Interior y Justicia sostuvo que el conflicto armado que vive el país hace casi cuatro décadas complica aún más el panorama local.
El conflicto interno en Colombia agrava la situación de trata de personas. Todos sabemos cómo en la práctica los niños son llevados a las organizaciones armadas con un cuento de futuro y la verdad es que acaban de ser esclavizados por esas organizaciones armadas, indicó Pretelt.
Además, muchas de las mujeres colombianas que son objeto de la trata de personas también son obligadas a realizar otros delitos, como tráfico de drogas y lavado de activos.