Linda Tripp, quien grabó las declaraciones de su examiga Mónica Lewinsky sobre su presunta relación con Bill Clinton, sin que esta lo supiera, podría ser objeto de una investigación sobre la legalidad de esas grabaciones, informó ayer el Washington Post.
Sin embargo, la justicia decidió no abrir esa investigación hasta que la pesquisa dirigida por el fiscal independiente Kenneth Starr haya terminado, añadió el diario.
Linda Tripp había grabado las confidencias de Mónica Lewinsky, una expasante de la Casa Blanca, sin que esta lo supiera, en las que afirmaba haber mantenido una relación de 18 meses con el presidente norteamericano.
Además, que el Mandatario le habría pedido que ocultara a la justicia la existencia de esta relación. Clinton desmintió siempre esas alegaciones.
Las grabaciones podrían violar una ley sobre las escuchas telefónicas en vigor en el estado de Maryland, donde reside Tripp, según el periódico. Esta ley estipula que los dos interlocutores deben dar su acuerdo para que una conversación telefónica pueda ser grabada, explica el Post.
Las autoridades judiciales de Maryland decidieron no lanzar una persecución judicial hasta que Starr haya entregado las conclusiones de su propia investigación, que tiende a determinar si Clinton mintió bajo juramento y luego trató de hacer obstrucción a la justicia.