París (AFP). El revuelo mediático que el domingo acompañó el regreso a Francia del expatrón del FMI, Dominique Strauss-Kahn, provocó malestar, silencios y mayor presión sobre el exfavorito socialista a las presidenciales de 2012 para que explique a sus compatriotas qué ocurrió en el hotel neoyorquino.
Casi cuatro meses después de haber sido acusado por un fiscal de Nueva York de haber intentado violar a la guineana Nafissatou Diallo, empleada de 32 años de un lujoso hotel de una cadena francesa, de pasar cuatro días en la temible cárcel de Rikers Island y permanecer luego en detención domiciliaria, Strauss-Kahn regresó a París.
Decenas de fotógrafos y camarógrafos lo esperaban desde las 07:00 locales (11 p. m. del domingo en Costa Rica) en el aeropuerto parisino de Roissy desde donde varias motos de prensa siguieron el vehículo que trasladó a Strauss-Kahn y a su esposa, Anne Sinclair, hasta su apartamento en la distinguida Place des Vosges, en el corazón de París, donde el metro cuadrado cuesta 15.000 euros.
El exdirector del FMI, de 62 años, prepara ahora el siguiente paso con su equipo de comunicación.
“Hablará en los próximos 15 días, anunció el lunes a la prensa Anne Hommel, una de sus allegadas y consejera en comunicación, frente al domicilio del político francés, sobre quien pesa en Francia una denuncia por intento de violación en 2003 presentada por la escritora Tristane Banon de 32 años.
Según el diario Le Monde, el hombre que en mayo debió renunciar al Fondo Monetario Internacional (FMI) después de tres años y medio en el cargo de director gerente ofrecerá “una intervención por televisión y una entrevista en la prensa” escrita.
“El expatrón del FMI prepara, en los más mínimos detalles, su regreso a la escena política, con el riesgo de perturbar la primaria socialista”, afirma ese periódico que pone el dedo en la llaga al referirse a las repercusiones que el regreso de Strauss-Kahn puede provocar en el seno del Partido Socialista que en octubre elegirá al candidato o candidata que en 2012 enfrentará a Nicolas Sarkozy.
Según el politólogo francés Stéphane Rozes, Straus-Kahn “sigue siendo un fardo para el PS”, sostuvo el experto a cuatro semanas de las primarias socialistas del 9 y 16 de octubre.
Strauss-Kahn “forma parte de las voces que queremos escuchar”, opinó François Hollande, actual favorito a la pugna interna socialista que se benefició de la desaparición política del exministro de Economía.
Expareja de Hollande, Ségolène Royal, que en 2006 derrotó a Strauss-Kahn en las primarias socialistas con miras a las elecciones del año siguiente, que ganó Nicolas Sarkozy, también hizo hincapié en las “competencias” profesionales del expatrón del FMI, pero aclaró que no quería “sumarse a la tormenta mediática”.
En silencio, al menos públicamente, se mantuvo Martine Aubry, aspirante a la investidura socialista y allegada a Strauss-Kahn de quien sin embargo empezó a distanciarse días atrás al afirmar que piensa “lo mismo que muchas mujeres sobre la actitud de Dominique Strauss-Kahn hacia las mujeres”.
El despliegue mediático del domingo molestó a la gobernante UMP el día de clausura de su universidad de verano. Su secretario general, Jean Francois Copé calificó de “irrisorias las imágenes de cientos de cámaras” y Carla Bruni, esposa del presidente francés afirmó que no entendió el “epílogo” del caso Strauss-Kahn.
“Dado que presentó sus disculpas ante el FMI, estaría bien que hiciera lo mismo con los socialistas y con el pueblo de izquierda, y que luego guarde silencio”, sostuvo el diputado y candidato socialista Arnaud Montebourg.
“Si debe hablar, muy bien. Si no habla, no cambiará el hecho de que seguimos concentrados en la acción política”, afirmó el lunes el portavoz del PS, Benoit Hamon. “Nadie es indispensable”, sentenció.