
La Habana. Líderes iberoamericanos pidieron ayer al presidente Fidel Castro una apertura política en Cuba, en forma más o menos implícita, pero este reiteró que seguirá con su camino y les pidió mantener la unidad para no ser devorados, durante la cumbre que se desarrolla aquí.
Las más fuertes críticas partieron de los dirigentes españoles, el rey Juan Carlos y el mandatario, José María Aznar, así como también del líder portugués, Jorge Sampaio.
Fidel Castro respondió en su discurso inaugural de la IX Cumbre Iberoamericana al referirse a los consejos recibidos por Cuba en los últimos años para que abandonara "los caminos de la revolución y el socialismo".
"Pero nosotros pensábamos diferente y estábamos decididos a luchar", dijo Castro. "Como si tuviésemos por preceptor al mismísimo Aristóteles, escuchábamos educadamente sus consejos con la sonrisa de la Gioconda y la bíblica paciencia de Job", añadió.
Paralelamente, los gobernantes, en su declaración final, apoyaron un rotundo "No" a la denominada extraterritorialidad judicial, con lo que tocaban, indirectamente, el caso Pinochet.
En la clausura, la mandataria panameña, Mireya Moscoso, anunció que la próxima reunión iberoamericana será en su país.
Añadió que los problemas de la niñez y la adolescencia serán el tema principal.
Democracia y respeto
Los presidentes de Portugal, Jorge Sampaio, y de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, pidieron democracia y respeto a las libertades fundamentales, al recordarle a Castro la declaración de Valparaíso, que plasma un compromiso iberoamericano en ese sentido que él firmó en 1996.
Al inaugurar la cumbre, el presidente de Portugal, Jorge Sampaio, leyó el siguiente párrafo de la declaración de Valparaíso:
"Estamos convencidos de que la dignidad de las personas, la igualdad y la participación plena de mujeres y hombres en la política, la economía y la sociedad, son fundamentales para la práctica democrática. La noción de que ningún ciudadano puede verse afectado en sus derechos fundamentales en nombre de una visión dogmática de la sociedad, del Estado o de la economía, debe afianzarse hondamente en la cultura democrática de nuestros pueblos", leyó Sampaio.
El rey Juan Carlos se había pronunciado en el mismo sentido el lunes por la noche, al ofrecer un brindis en la cena que Castro ofreció a sus homólogos en el Palacio de la Revolución. (Nota aparte).
Paralelamente, varios de los líderes iberoamericanos multiplicaron sus gestos para presionar a La Habana.
El Gobierno español anunció que"no se dan las condiciones adecuadas" para concretar un viaje oficial del rey Juan Carlos a la isla, tras considerar que la frialdad que rodeó un paseo del monarca el lunes por La Habana Vieja fue "instrumentalizada" por el régimen cubano.
Otros dignatarios visitantes tenían previsto celebrar al menos tres reuniones con disidentes, tras las ocho que mantuvieron el domingo y el lunes con cuatro jefes de Estado y de Gobierno, tres cancilleres y un jefe de delegación con rango de embajador.
La tarde de ayer una delegación brasileña visitaba al disidente Elizardo Sánchez en su casa.
Fidel Castro lanzó en su discurso un llamado a la unidad iberoamericana "con independencia de las discrepancias pasadas y presentes".
"Actuando separados, uno a uno, podríamos ser todos devorados. Juntos nadie tendría poder para devorar a ninguno de nosotros", dijo Castro.
Los presidentes de Argentina, Chile, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua no asisten a la cumbre de La Habana. Los dos primeros en protesta por la detención del exdictador chileno Augusto Pinochet en Londres a pedido de la justicia española, los otros tres por discrepancias ideológicas con el régimen comunista de Cuba.
Esta es la primera vez desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959 que presidentes latinoamericanos se congregan en Cuba, con cuyo gobierno todos sus países rompieron relaciones diplomáticas durante largos años, salvo México. Sólo Costa Rica, El Salvador y Honduras aún no las han reanudado.
La Habana, que este martes celebra los 480 años de su fundación, acogió otra cumbre en 1979, cuando se reunieron aquí los países del Movimiento de No Alineados (NOAL).
El presidente de Portugal, Sampaio, afirmó ayer en la sesión de apertura de la IX Cumbre que "la democracia es el mejor aliado del desarrollo, así como el desarrollo es el mejor aliado de la democracia".
En el primer discurso de la reunión, por haber sido su país anfitrión de la anterior cumbre de Oporto, Sampaio agregó que "la verdadera democracia supone el respeto por la dignidad de la persona, por sus derechos fundamentales, por su capacidad de libre iniciativa, en suma: el respeto por su libertad".
Sobre las consecuencias en Iberoamérica de la situación financiera internacional en una economía globalizada, Sampaio dijo que el proceso de colocar la mundialización al servicio de la humanidad "sólo se podrá ejecutar en un mundo comprometido con los principios y valores perennes de la democracia".
El Presidente portugués agregó que los desafíos de la globalización que se trataron en 1998 en Oporto "permanecen tan vivos como estaban", y la situación financiera internacional, aunque no corresponde a escenarios más pesimistas que hace meses "no deja de ser preocupante".
También censuró los males de la expansión financiera mundial.