Guatemala. ACAN-EFE. Los más de 530 muertos que ha causado la violencia en Guatemala en lo que va del 2006 han despertado el temor del surgimiento de grupos clandestinos de "limpieza social" dedicados a exterminar delincuentes y pandilleros.
"Los índices de inseguridad han alcanzado en las últimas semanas un grado de terror sin precedentes, en especial por el aumento de hechos de violencia que se clasifican como prácticas de limpieza social", afirmó ayer la activista Carmen Aída Ibarra, de la Fundación Myrna Mack.
En declaraciones divulgadas por la prensa local, el vicepresidente de Guatemala, Eduardo Stein, señaló que el Ejecutivo tiene alguna información del funcionamiento de grupos clandestinos organizados por ciudadanos de zonas residenciales para protegerse.
Según la Fundación Myrna Mack, el ambiente de terror que vive Guatemala se debe a prácticas de "limpieza social" contra presuntos delincuentes y miembros de las temidas pandillas juveniles que operan en el país.
En esas prácticas ilegales estarían implicados grupos de ciudadanos que por su cuenta eliminan a delincuentes comunes y pandilleros, refirió en un comunicado esa organización no gubernamental, defensora de los derechos humanos y promotora de políticas de seguridad democrática.
En lo que va del 2006 han sido asesinadas unas 536 personas, informó la Policía Nacional Civil (PNC), y según la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) se presume que el 56 por ciento de las víctimas eran pandilleros.
"Son inconcebibles los hechos de violencia porque cada vez aparecen cadáveres en grupos y con señales de tortura", dijo el procurador, Sergio Morales.
Los cadáveres de siete supuestos pandilleros aparecieron el jueves en una desolada carretera en el suroeste de la capital.
Morales no descarta una "limpieza social" en Guatemala y asegura que hay participación de agentes de la PNC en ejecuciones extrajudiciales.
El aumento de los crímenes este año amenaza con superar los 5.500 asesinatos perpetrados en el 2005, entre ellos los de 640 mujeres.
Las prácticas de limpieza social se estarían ejecutando con el consentimiento, complicidad, apoyo y encubrimiento de algunas estructuras estatales.