Varsovia (DPA). Polonia, que durante tres siglos se vio obligada a vivir atemorizada por dos vecinos más potentes y no pocas veces expansionistas, Rusia y Alemania, podrá contar desde ahora con un poderoso aliado estratégico: Estados Unidos obtuvo hoy la firma que le da luz verde para instalar en suelo polaco parte del escudo antimisiles que tiene previsto desplegar en el centro y este de Europa.
No es extraño, por lo tanto, que tras la firma del acuerdo las autoridades polacas no dudaran en utilizar una y otra vez la palabra "histórico".
Para el presidente Lech Kaczynski fue un "día histórico" en el que alcanzó uno de los objetivos de su mandato: Polonia no sólo reafirmó su posición en el mundo, sino que además reforzó su alianza con el país más poderoso del mundo, un papel que Estados Unidos ocupará "durante mucho tiempo", aseguró.
También el primer ministro Donald Tusk habló de un "punto de inflexión" en la seguridad del país: sobre todo el estacionamiento de una batería de misiles antiaéreos Patriot aumenta la seguridad de Polonia. Misión cumplida, remató el jefe de gobierno acudiendo a una fórmula militar.
La enorme importancia que se da a la seguridad en Polonia no sorprende si se toma en cuenta la experiencia histórica del país. Durante tres siglos, los polacos apenas pudieron sentirse seguros en contadas ocasiones.
Ni siquiera el ingreso a la OTAN en 1999 y a la UE en 2004 logró apartar de forma definitiva el pánico ancestral. Y la alianza con Estados Unidos era un objetivo ansiado no sólo por partidos nacionalconservadores, a diferencia de lo que ocurre en Israel, Pakistán o Reino Unido.
Las negociaciones para el despliegue de los misiles estadounidenses ofreció a Tusk la oportunidad de exigir garantías de seguridad político-militares como contraprestación. El resultado fue que Washington se comprometió a proteger el territorio polaco en una declaración sobre la sociedad estratégica entre ambos países.
Además, Polonia y Estados Unidos pueden actuar de forma conjunta contra amenazas de terceros países. Y Varsovia recibirá una batería de misiles antiaéreos estadounidenses del tipo Patriot para la defensa nacional.
El encantamiento con Estados Unidos como un país de ensueño sufrió una pronunciada caída en los últimos años. La alta cifra de bajas en la guerra de Irak, donde Polonia luchó junto con los estadounidenses, también recargó las relaciones.
Pero la brutal ofensiva militar lanzada por Rusia contra Georgia a principios de mes pareció reavivar antiguos miedos y apuntalar el vínculo de Varsovia con Washington: en una encuesta reciente casi dos tercios (65 por ciento) de los polacos nombraron a Rusia como el país a temer.
Según el sondeo, tras la guerra en el sur del Cáucaso aumentó también la aprobación polaca al escudo antimisiles: un 63 por ciento de los consultados consideró positiva la instalación estadounidense, frente a un 32 por ciento que opinó lo contrario. Antes del conflicto en Georgia, la mayoría de la población estaba en contra.