Redacción. 30 julio
El Capitolio, sede del Congreso de Estados Unidos. AP/Archivo
El Capitolio, sede del Congreso de Estados Unidos. AP/Archivo

Únicamente el Congreso Federal puede cambiar la fecha de las elecciones presidenciales y/o legislativas en Estados Unidos, pues así lo estipula inequívocamente la Constitución.

A diferencia de otros aspectos que admiten una interpretación amplia, lo relacionado con los comicios es específico y puntual: corresponde al cuerpo legislativo.

Más aún, destacó este jueves el diario The Washington Post, la Ley Fundamental señala que el Congreso decide el cuándo de las votaciones y que estas deben realizarse el mismo día y en todo el país.

Este jueves, el presidente Donald Trump sugirió la posibilidad de aplazar las elecciones programadas para noviembre. Alegó que los mecanismos para votar de forma segura en medio de la pandemia de coronavirus producirán comicios fraudulentos.

Desde 1845 se decidió que los comicios presidenciales y legislativos (o solo para el Congreso cuando tienen lugar a medio periodo gubernamental) tendrán lugar el primer martes después del primer lunes de noviembre. Nunca ha habido un cambio.

Inclusive, explicó el rotativo, “en una emergencia, como una pandemia mundial, el presidente no puede eludir al Congreso y posponer o cancelar las elecciones generales. Y es extremadamente improbable que el Congreso” modifique la fecha.

En situaciones de emergencia, el mandatario puede adoptar medidas extraordinarias porque el Poder Legislativo le ha dado esa facultad, pero no es el caso en mención.

Sylvia Albert, director de Common Cause, una organización cívica que promueve el acceso al voto, enfatizó en The Washington Post: “La Constitución faculta al Congreso, no al presidente, para escoger el día de las elecciones. Ninguna ley aprobada por el Congreso ha delegado estos poderes al presidente, incluso en una emergencia, por lo que el Congreso es la única entidad que tiene el poder de cambiar la fecha“.