Política

Presidente de Guatemala rechaza presión para permitir labor de Comisión contra la Impunidad

Advierte de que no permitirá ‘chantaje’ y que estudio decidirá la permanencia

Ciudad de Guatemala. ACAN-EFE. El presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, aseguró ayer que no se dejará “chantajear” para que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) , continúe su trabajo en el país.

“No me voy a dejar chantajear, no aceptaré presiones y no voy a dejar que se me imponga”, enfatizó el gobernante durante una entrevista con la emisora de radio Sonora es la Noticia (SN), en la que estuvo acompañado de su vicepresidenta, Roxana Baldetti.

El mandato de la Cicig, un organismo de las Naciones Unidas que contribuye con Guatemala en el combate de los grupos paralelos de poder, termina en setiembre próximo.

Análisis y decisión. Pérez Molina pidió a una comisión integrada, entre otros, por miembros de la Corte Suprema, el Ministerio Público y el Ministerio de Gobernación, que realice un análisis del desempeño de la Cicig desde el 2007. Con base en ese estudio, dijo, se tomará una decisión “soberana”, manifestó.

Añadió que al recibir el documento se invertirá el tiempo que se requiera para hacer un análisis. Sin embargo, aclaró que si en Guatemala no se fortalecen las instituciones, “la situación no va a cambiar aunque tengamos ocho o diez años más a la Cicig”.

Calificó de “ridículo” que algunos sectores, sobre todo de organismos de derechos humanos y de la Justicia, señalen que él tiene miedo de que la instancia continúe en el país porque en el futuro puede investigarlo.

“Yo no tengo miedo de que me investigue; no tenemos ningún temor; es una serie de falsedades; lo que quieren hacer es presionar, pero no me voy a dejar chantajear; no voy a dejar que se me imponga porque (la continuidad de la Cicig) es una decisión soberana”, puntualizó.

Pérez Molina consideró que durante los ocho años que lleva la instancia de las Naciones Unidas en el país centroamericano “ha contribuido en algunas cosas”, pero aclaró: “No me quiero adelantar a decir si el balance es o no positivo”. Reiteró que no acepta “presiones ni injerencias de otros países” y repitió que la permanencia de la Cicig en Guatemala dependerá del estudio que hace la Comisión y de su decisión.

Por su parte, la vicepresidenta Baldetti manifestó que como ya se acerca el fin del mandato de la institución, algunos sectores, que no identificó, “se ponen en posiciones radicales que no le ayudan al país”.

“Tenemos que dejar que el presidente analice el estudio”, comentó, porque “con Cicig y sin Cicig, si no hacemos cambios fundamentales a la Constitución y algunas leyes del país, es poco lo que se puede hacer para mejorar la aplicación de la justicia”.

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