AFP. 9 mayo
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa (centro), saluda a los votantes cuando llega para emitir su voto para las elecciones generales en la Escuela Primaria Hitekani, Chiawelo, Soweto, el 8 de mayo del 2019. Foto: AFP
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa (centro), saluda a los votantes cuando llega para emitir su voto para las elecciones generales en la Escuela Primaria Hitekani, Chiawelo, Soweto, el 8 de mayo del 2019. Foto: AFP

Pretoria. El Congreso Nacional Africano (ANC), en el poder en Sudáfrica desde 1994, se encaminaba este jueves hacia una victoria en las elecciones legislativas, pero con unos resultados a la baja, que complicarán la labor de presidente Cyril Ramaphosa para reformar el país.

Tras escrutarse la mitad de los 23.000 colegios electorales del país, el ANC lograba 57% de los votos y podría conservar su mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.

Si se confirman los datos, este resultado supondría un retroceso para el partido histórico de Nelson Mandela, que obtuvo 62,1% de los votos en las legislativas de hace cinco años.

“El ANC va camino a un sólido triunfo teniendo en cuenta sus malos resultados gobernando”, resume el analista Daniel Silke. “Su retroceso despoja sin embargo al partido de cualquier margen de seguridad y lo obliga a hacerlo bien, sino el riesgo será grande en las elecciones del 2024”, agrega.

El ANC supera a la centrista Alianza Democrática (DA), principal fuerza de oposición, que obtiene de momento 22,6% de los votos, algo más que hace cinco años (22,2%).

En tercer lugar se ubica el partido de izquierda radical Combatientes por la Libertad Económica (EFF), que obtiene 9,6% de los sufragios, un considerable avance en comparación al 6,3% en 2014.

"Estamos satisfechos de nuestra posición puesto que estamos claramente por encima de los resultados del 2014", dijo uno de sus responsables, Dali Mpofu.

Estos resultados, aunque confirman la estabilidad del panorama político nacional, reflejan no obstante un creciente desinterés de los sudafricanos por la vida política de su país, ya que el índice de participación era inferior al 66%, muy por debajo del 2014 (73,5%).

Si se confirma la victoria del ANC, Cyril Ramaphosa, en el poder desde febrero de 2018, debería ser reelegido por los diputados y jurar el cargo el 25 de mayo.

Seguro de sí mismo, el jefe de Estado había afirmado el miércoles, tras haber votado, que "los resultados de la elección suponen un importante aliento para los inversores (...), para la confianza de los inversores", en un país que sin embargo está gangrenado por el desempleo, la corrupción y la pobreza.

Sin embargo, el principal interrogante de los comicios era conocer la magnitud del retroceso del ANC, cuya popularidad se hundió durante la presidencia de Jacob Zuma (2009-2018), salpicada por numerosos escándalos.

En las elecciones municipales del 2016 el ANC obtuvo 54% de los votos, su peor resultado nacional, cediendo el control de Johannesburgo y Pretoria.

"Les hemos dado 25 años (de poder), pero los pobres son cada vez más pobres, y los ricas más ricos" resumió el miércoles Anmareth Preece, una profesora de 28 años, electora de Coligny, en el noroeste

Estas elecciones coinciden con el 25°. aniversario del fin del régimen del apartheid y de las primeras elecciones libres en el país, en las que resultó vencedor Nelson Mandela, fundador del ANC que lideró la lucha contra el apartheid.

El balance de un cuarto de siglo de gobierno ANC es muy pobre, con un desempleo que alcanza proporciones endémicas (27%), una corrupción que ha llegado hasta la misma cima del Estado y unas desigualdades crecientes.

Antes de las elecciones, la oposición insistió en estos fracasos y pidió al país que se castigara al ANC.

Pese a su victoria, Cyril Ramaphosa no tendrá una tarea fácil para cumplir con sus promesas de amplias reformas.

En efecto, los observadores auguran grandes resistencias en el seno mismo de su partido, donde los partidarios del expresidente Zuma conservan una gran capacidad para entorpecer la labor del ejecutivo.