AFP. 25 febrero
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y su esposa, Lis Cueta, hicieron fila para votar en el referendo, el domingo 24 de febrero del 2019 en La Habana.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y su esposa, Lis Cueta, hicieron fila para votar en el referendo, el domingo 24 de febrero del 2019 en La Habana.

La Habana. Más de 6 millones de cubanos votaron sí por la nueva Constitución que apuntala el socialismo en la Isla, tras un referendo en el que votó el 84,41% del padrón, informó este lunes la Comisión Electoral Nacional.

“Ha sido ratificada la Constitución por la mayoría de los ciudadanos”, dijo en conferencia de prensa Alina Balseiro, presidenta de la Comisión.

En el referendo nacional, celebrado el domingo, el 95,8% de las boletas resultaron válidas. Del total de 7,8 millones de votantes, 6,8 millones votaron por el sí (86,85%) y 766.400 por el no (9%), indicó Balseiro, que calificó de “satisfactorio y favorable el resultado”.

Balseiro informó de que de las boletas depositadas en urnas, 2,53% estaban en blanco, y el 1,62% fue anulada por diferentes motivos.

Tradicionalmente, la oposición ilegal en Cuba, donde el voto es voluntario, manifiesta su desacuerdo abteniéndose, votando en blanco o dañando la boleta con consignas para que sea anulada.

Pero el referendo constitucional dio la oportunidad de votar por el no, a lo que llamó la oposición en una tenaz campaña en las redes sociales.Según Balseiro, 766.400 cubanos votaron por el no, 198.674 dejaron su boleta en blanco y 127.100 boletas fueron anuladas.

El gobierno y sus partidarios, desplegaron una ominipresente campaña por el sí en los medios, las calles y diferentes espacios.

La nueva Constitución, que sustituye a la de 1976, debe ser ahora proclamada por la Asamblea Nacional (Parlamento), en una sesión probablemente a realizarse en abril, y luego tiene que ser publicada en la Gaceta Oficial para que entre en vigor.

El texto ratifica el carácter “irrevocable” del socialismo como sistema social en la Isla, pero abre su economía al mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera, todo bajo control del Estado.

También reconoce al Partido Comunista (PCC) como único y “fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”.