
Jerusalén. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, prometió este domingo una anexión rápida del valle del Jordán y de las colonias en Cisjordania ocupada, en un último intento de movilizar a los electores de derecha, la víspera de unas elecciones cruciales para su supervivencia política.
Netanyahu, inculpado por corrupción en una serie de casos, dijo que la anexión de partes de Cisjordania era una de sus “cuatro grandes misiones inmediatas”, según declaraciones el domingo en una entrevista en la radio pública.
“Será cuestión de semanas, dos meses máximo, espero”, agregó en la recta final de las entrevistas la víspera de las legislativas.
Se trata de los terceros comicios en menos de un año en Israel, después de que en las dos anteriores elecciones Netanyahu y su principal rival, el centrista Benny Gantz, quedaran igualados.
Según los últimos sondeos, el Likud (derecha) de Netanyahu y el partido centrista Kahol Lavan (Azul-Blanco) obtendrían 33 escaños cada uno de los 120 del Parlamento israelí, la Knéset, un resultado casi idéntico al de los anteriores comicios.
Con sus aliados respectivos -la derecha y los partidos religiosos para Netanyahu, el centro-izquierda para Gantz-, ninguno de los bloques reuniría suficientes apoyos para formar un gobierno, según las encuestas.
Sin poder contar realmente con los pocos electores indecisos, los dos rivales intentaban el domingo movilizar a sus bases electorales con la idea de ganar algunos escaños más y así obtener del presidente Reuven Rivlin el mandato de formar el próximo gobierno.

“No les temo a los desertores y le sugiero a Netanyahu y al Likud que vigilen lo que sucede en su campo... Todo tiene un fin, y mañana es el fin de la era de Netanyahu en el poder”, afirmó Gantz.
La gran incógnita vuelve a ser la participación.Sobre todo teniendo en cuenta que, además de convencer a los electores de ir una vez más a las urnas, un nuevo factor puede hacer que la gente se quede en casa: el coronavirus, del que se han confirmado siete casos en el país.
Anexión y votos
Poco antes de las elecciones de setiembre, Netanyahu ya prometió la anexión “inmediata” del valle del Jordán, una zona estratégica, muy fértil, en el este de Cisjordania.
Pero tras estos comicios que se saldaron sin un claro vencedor, se produjo un elemento clave que dio un vuelco a la situación: El presidente estadounidense, Donald Trum, presentó un proyecto de paz para Oriente Medio que justamente allana el camino para la anexión del valle del Jordán y de las colonias israelíes.
Estas medidas, contrarias al derecho internacional, son rechazadas de pleno por todos los políticos palestinos.
"Es una realidad, todo el mundo ha comprendido que el presidente Trump y yo lo haremos", declaró Netanyahu, al referirse a la anexión del valle.
El primer ministro israelí también confirmó este domingo que un comité “israelí-estadounidense”, a cargo de establecer la cartografía precisa de los territorios palestinos que Israel desea anexar, había “empezado a trabajar la semana pasada”.

Más de 450.000 personas viven en las colonias israelíes en Cisjordania ocupada.
La población de colonias se disparó en casi 50% en la última década, en la que Netanyahu ha estado omnipresente en el poder, según las autoridades.
En estas últimas dos semanas, Netanyahu ha multiplicado los anuncios de proyectos de alojamientos en las colonias en Cisjordania y en Jerusalén Este.
El proyecto para Oriente Medio presentado por Trump prevé que Jerusalén sea la capital "indivisible" de Israel, al contrario de lo que defienden los palestinos, que quieren hacer de la parte oriental de la Ciudad Santa la capital de su futuro Estado.
Tras el anuncio de la propuesta de Washington, los palestinos siguen “con mucho interés” la campaña electoral israelí", señaló Jihad Harb, analista político palestino.
“En la parte palestina, hay un deseo de ver cambios en el liderazgo israelí que podrían reavivar el proceso” de paz israelí-palestino, en punto muertos desde hace años, añadió Harb.