AFP. 12 septiembre

Caracas. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, partió este miércoles sorpresivamente a China para firmar acuerdos comerciales con su mayor aliado, en momentos en que sufre un creciente aislamiento internacional e intenta sacar al país petrolero de la profunda crisis con reformas económicas.
as económicas.

“Voy saliendo para la República Popular China a una visita de Estado muy necesaria, muy oportuna y llena de grandes expectativas (...) para avanzar en los nuevos acuerdos de asociación estratégica en el campo económico, comercial, energético, financiero, tecnológico”, dijo Maduro.

Al ser despedido con honores militares en el aeropuerto de Maiquetía -que sirve a Caracas-, el mandatario afirmó que su viaje busca también profundizar las “extraordinarias relaciones políticas” entre ambos países.

"Vamos en unas condiciones mejores, ha sido activado el programa de recuperación económica, crecimiento y prosperidad. Vamos a mejorar, ampliar y profundizar las relaciones con esta gran potencia mundial", agregó en una transmisión de TV en cadena nacional.

“Nos vemos dentro de unos días con grandes logros”, previó el mandatario, quien sale del país por primera vez desde que denunció haber sufrido un intento de asesinato el 4 de agosto.

Inversiones y créditos

Su última visita a China fue en marzo del 2017. El gigante asiático tiene fuertes inversiones en petróleo y es el principal socio financiero de Venezuela, que ha recibido préstamos chinos por unos $50.000 millones en la última década, pagaderos principalmente con crudo.

Aún adeuda unos $20.000 millones, cuyas condiciones de pago, flexibilizadas en el 2016, podrían estar sobre la mesa en este viaje que no había sido anunciado previamente.

Maduro podría volver con un nuevo crédito de $5.000 millones y la ampliación por seis meses del período de gracia para el servicio de la deuda, según información extraoficial citada por la consultora venezolana Ecoanalítica.

También, con un memorando de entendimiento para la protección de inversiones chinas. "Este auxilio de China, de concretarse, le da respiro por un buen tiempo", señaló en Twitter el director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros.

Se trata de una cuestión clave ante los graves problemas de liquidez del país, con apenas $8.300 millones en reservas internacionales y sin acceso a financiamiento externo por las sanciones financieras de Estados Unidos.

Venezuela y su empresa petrolera estatal PDVSA, además, fueron declarados en default parcial en 2017 por pagos atrasados de bonos de deuda.

El 28 de agosto, Maduro firmó siete de 14 acuerdos con empresas petroleras de otros países, con la meta de aumentar en un millón de barriles diarios la deprimida producción de crudo.

Entre las compañías que suscribieron los convenios están la china Shandong Kerui Group y la panameña Helios Petroleum Services, según analistas, firmas poco conocidas en el sector energético.

De acuerdo con el gobierno, esas empresas tendrán "toda la seguridad jurídica y facilidades de inversión" para repotenciar a PDVSA.

Venezuela, con las mayores reservas petroleras del mundo y donde el crudo representa 96% de los ingresos, enfrenta una abrupta caída de su producción con 1.448.000 barriles por día en agosto, según la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP).

Es el nivel más bajo en 30 años y está muy lejos de los 3,2 millones del 2008.

Caracas denuncia un "bloqueo financiero" de Estados Unidos, al que vende una tercera parte de su producción petrolera.

El viaje de Maduro ha estado precedido por una visita de la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro de Economía y Finanzas, Simón Zerpa, quienes se reunieron este miércoles con Zheng Jizhe, presidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de China, el cual ha otorgado la mayor parte de los préstamos.

"Repasamos una década de cooperación financiera con China y proyectamos nuevas oportunidades en el marco del programa de recuperación económica", declaró Rodríguez en Pekín.

Como parte de ese plan, Maduro ordenó el aumento del salario mínimo en 3.400%, el control de precios a varios productos básicos, aumentos de impuestos y de la gasolina, y flexibilizó la política cambiaria para atraer inversiones.

Además de China, Maduro tiene como fuerte aliado a Rusia. Ambos gobiernos, además de la cooperación militar y económica, le han dado un espaldarazo tras su reelección en mayo, desconocida por gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos y la Unión Europea a la cabeza.