
Beirut. Líbano formó este jueves nuevo gobierno, dirigido por el primer ministro saliente Saad Hariri, luego de unos ocho meses de negociaciones en medio de divisiones políticas y temores de una crisis económica aguda.
El nuevo gabinete tiene 30 ministros, entre ellos cuatro mujeres, y cuenta con representación de los principales partidos del país.
Los ministerios del Interior y de Energía quedaron en manos de mujeres por primera vez en la historia de este país. El ministro de Relaciones Exteriores, Gebran Bassil, quien también es yerno del presidente Michel Aoun, mantuvo su puesto, al igual que el ministro de Finanzas, Ali Hassan Khalil.
"Estamos frente a desafíos económicos, financieros, sociales y administrativos", emitió este jueves Hariri en conferencia de prensa.
En un país donde la economía está en crisis, que sufre especialmente las repercusiones de la guerra en la vecina Siria, las autoridades tienen que llevar adelante reformas económicas de envergadura esperadas por los inversores.
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Esta fue la promesa durante una conferencia internacional de ayuda al Líbano organizada en abril por Francia, bautizada CEDRE, y durante la cual la comunidad internacional se comprometió a desembolsar varios miles de dólares en préstamos y donaciones.
"Sin reformas serias, no puede haber financiamiento", recalcó Hariri.
Luego de las elecciones legislativas de mayo del 2018, las primeras en casi una década en este país, Hariri se renovó rápidamente en su puesto y se le impuso formar un nuevo gobierno.
Sin embargo, las difíciles negociaciones de los principales partidos sobre la distribución de los ministerios retrasaron la formación de este nuevo gabinete.
"Fue un período político difícil, especialmente después de las elecciones, y tenemos que pasar la página y ponernos a trabajar", dijo Hariri.
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Aquellas elecciones legislativas del 2018 estuvieron marcadas por una baja participación, un crecimiento del movimiento chiíta Hezbolá –aliado inquebrantable de Irán– y una baja del movimiento del primer ministro sunita, Saad Hariri.
Creado a principios de los años 80 en el fragor de la revolución islámica iraní para luchar contra Israel, Hezbolá combate actualmente en Siria junto al régimen de Bashar al-Asad.
Es considerada una organización “terrorista” por Estados Unidos, y cinco de sus miembros fueron acusados en el 2005 por el asesinato de Rafic Hariri, el padre del actual primer ministro.