
Chetumal, México. AP, AFP y EFE. El huracán Dean castigó ayer la península de Yucatán, donde derribó árboles, cables de alta tensión y viviendas en su marcha hacia el corazón de la industria petrolera mexicana.
Los balnearios de lujo no sufrieron, pero las aldeas mayas se vieron expuestas a la furia de una de las tormentas más poderosas que se conozca.
“Hasta ahora no se han reportado pérdidas humanas”, dijo el presidente Felipe Calderón en Canadá, donde se encuentra en la cumbre de líderes de América del Norte y adelantó su regreso al país por el meteoro.
Sin embargo, añadió que “el huracán pasó sobre las comunidades mayas más pobres de la península del Yucatán”, de difícil acceso y donde todavía no se ha hecho un recuento de daños. A su paso por las islas del Caribe, Dean dejó nueve muertos.
Pero debido a las lluvias intensas, la falta de comunicaciones y los caminos intransitables era difícil determinar cuál había sido la suerte de comunidades mayas aisladas en la selva escasamente poblada donde Dean tocó tierra como huracán de categoría 5, la más fuerte.
Dean se debilitó a una enorme tormenta categoría 1 a medida que el ojo se aproximaba a la bahía de Campeche, que abarca un centenar de plataformas petroleras y tres grandes puertos exportadores de crudo. Se pronosticaba su intensificación sobre el agua antes de tocar tierra nuevamente hoy cerca de Laguna Verde, la única planta nuclear del país.
Chetumal, la capital de Quintana Roo con 450.000 habitantes, fue azotada por fuertes vientos que arrancaron los árboles de raíz, aunque los daños materiales fueron menores, con vidrios y paredes de los inmuebles golpeados incesantemente por las lluvias torrenciales.
En esa ciudad, las líneas telefónicas siguieron funcionando durante el paso de Dean , pero el suministro de energía eléctrica quedó suspendido. Las autoridades esperaban que se restableciera en cuestión de horas.
Se enviaron 3.100 trabajadores electricistas con experiencia en el restablecimiento del servicio en huracanes anteriores, así como 300 vehículos, 4 helicópteros, 100 grúas y otros equipos de comunicaciones a los estados de Quintana Roo, Yucatán y Campeche, reportó la Comisión Federal de Electricidad.
Unas 20.000 personas de cuatro municipios del centro-sur de Quintana Roo, que corrían graves riesgos, fueron trasladadas hasta albergues temporales, según informaron las autoridades por medio de reportes en la radio local.
Belice. En Belice, Dean dejó importantes daños en edificios y tendido eléctrico en particular en los distritos de Corozal y en la isla de San Pedro, pero no había constancia de que el huracán haya producido muertos, informó el martes el coordinador de emergencia nacional, George Lowell.
En el estado de Yucatán, al norte de la península, se registraron algunas inundaciones por las intensas lluvias, mientras que los estados del golfo de México se mantienen en “alerta preventiva”, según los reportes del SMN.
Aunque Dean perdió fuerza al atravesar la península mexicana, los meteorólogos anticiparon que recuperaría intensidad luego de que anoche entró a las cálidas aguas del golfo de México, que son un “combustible para ciclones”.
Es posible que Dean se fortalezca una vez que esté en el golfo de México y se transforme en un ciclón de categoría mayor (tres, cuatro o cinco) antes de impactar las costas continentales mexicanas, dijo un meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes (CNH).
“Sigue siendo un huracán muy peligroso”, subrayó el experto.
El sistema se desplaza hacia el oeste a 32 kilómetros por hora y se espera un ligero giro hacia el oeste-noroeste.