José Andrés Céspedes. 21 marzo
Durante la visita de Sir Winston Churchill a Jamaica en 1953, vemos a su lado al costarricense Edward Fagan (derecha), quien fue tres años gobernador de la isla. Fagan luce el traje talar propio de su cargo. Foto: Archivo LN.
Durante la visita de Sir Winston Churchill a Jamaica en 1953, vemos a su lado al costarricense Edward Fagan (derecha), quien fue tres años gobernador de la isla. Fagan luce el traje talar propio de su cargo. Foto: Archivo LN.

Alexander Bustamante era un cubano que leía un periódico jamaiquino en un parque de Nueva York y su interlocutor, el doctor Edward H. Fagan, era un costarricense descendiente de jamaquinos que sabía luchar duro por la vida.

Ambos llegaron a la gran metrópoli en busca de mejor vida y, años después, cuando pasó la revolución y Jamaica independiente cobró la calma, el lector de periódicos, Sir Alexander Bustamante, pasó a ser el primer ministro de la isla y su amigo Edward H. Fagan el gobernador plenipotenciario, publicó La Nación el 21 de marzo de 1971.

El periódico añadió: “El doctor Edward Fagan es auténtico costarricense y nos fue presentado por su abogado, el licenciado Enrique Van Browne. El simpático Fagan nos muestra su cédula de identidad, donde claramente dice: ‘Fecha de nacimiento: Limón, 1898′″.

Hijo de una familia de agricultores de cacao, Fagan resolvió ir a estudiar a los Estados Unidos, donde se graduó de doctor en Dermatología. Instaló su consultorio en Nueva York y vivió allí hasta 1938.

En ese año fue cuando se encontró con su viejo amigo Alexander Bustamante y le dijo: “Vamos a hacer algo por los jamaiquinos”.

Fue cuestión de decir y hacer. A los pocos meses, Jamaica ardía en convulso ambiente político.

Fagan y Bustamante fundaron el Partido Laboral Jamaicano y se pusieron a hacer política para conseguir el sufragio universal y la liberación de Inglaterra.

Fagan nos cuenta las penurias de su aventura en Jamaica: “Tuvimos que pelear. Nosotros anduvimos juntos por toda isla y siempre la policía no estaba cuidando”.

“Sir Arthur Richards era gobernador de Jamaica. Era un hombre malo que decía que nosotros éramos una banda de revolucionarios”.

Las incidencias revolucionarias fueron largas. Los choques con la policía muy frecuentes, pero cada vez más jamaicanos se unieron al movimiento de Fagan y Bustamante.

Hubo una ocasión en que reunieron a más de 85.000 personas y la policía cayó sobre ellos, apresando a Bustamante.

“Yo tuve suerte con la policía, pero Bustamante no tanto”, manifestó el Dr. Fagan.

La revolución vino a culminar con la victoria en las elecciones de 1944, que trajo a Jamaica el sufragio universal y el derecho a nombrar los funcionarios del gobierno interno sin la intromisión de Londres.

Paradójicamente, fueron un cubano y un tico los que llevaron esas conquistas a la población de la isla.

El cubano fue nombrado inmediatamente primer ministro y el tico (Fagan) continuó ejerciendo su profesión.

Valiente candidatura

Una tarde, el primer ministro y amigo Bustamante visitó al tico en su despacho para ofrecerle la candidatura de gobernador (cargo de tanto poder en Jamaica como el de presidente de la República en nuestro país) y, al día siguiente, los periódicos lo anunciaron oficialmente.

No obstante, el mismo Bustamante le rogó posteriormente que declinara la candidatura en manos de una señora millonaria que deseaba el puesto, pero Fagan se negó.

“Yo soy el candidato y también seré el gobernador”, le respondió Fagan en el momento.

Algo molesto con su amigo, se fue a hablar con el partido de oposición y logró su apoyo, no sin antes afirmarle a la señora escogida por sus amigos, que la derrotaría en la elección.

Efectivamente, en 1952 el doctor Edward Fagan alcanzó la gobernación de Jamaica y se convirtió en el jerarca absoluto de la isla por lapso de tres años, pues el pueblo satisfecho con sus múltiples obras, lo distinguió dos veces más con la reelección.

“¿Pero cómo, si usted no era ciudadano de Jamaica?”, le preguntó La Nación al tico, en 1971

“Eso no importa”, respondió Fagan, al explicar que la ley decía que los afrodescendientes eran considerados sangre jamaiquina, “podían vivir allá y los que pagan impuestos tienen derecho a elegir y a ser elegidos”.

“Cierto que a veces los adversarios me tomaban como tico para quitar votos”, acotó, pero sostuvo que la gente lo quería.

Frutos del esfuerzo

Como gobernador de Jamaica, el doctor Fagan realizó gran cantidad de obras y se distinguió como verdadero estadista.

Hoy existen en Kingston numerosas calles, puentes y ciudadelas que llevan su nombre.

“Yo puedo estar tranquilo en Jamaica porque la gente me quiere, pero me cansé de la política”, afirmó Fagan durante su entrevista con La Nación en 1971.

El doctor y exgobernador de Jamaica regresó a Limón en 1953 y, desde esa fecha, se asentó en el puerto.