AFP. 18 octubre
"Váyanse", dice una pancarta que mostraron estas mujeres, este viernes 18 de octubre del 2019, durante una protesta en Beirut. Aludían al presidente Michel Aun, el primer ministro, Saad Hariri, y el titular del Parlamento, Nabih Berri.

Beirut. Miles de libaneses se manifestaron el viernes por segundo día consecutivo contra la corrupción y las difíciles condiciones de vida en el país, tras lo cual el primer ministro dio 72 horas al gobierno para apoyar sus reformas.

"Nuestros socios en el gobierno deben darnos una respuesta clara y definitiva que sea convincente para mí, para los libaneses y para la comunidad internacional" para demostrar que "todos hemos optado por reformas, para acabar con el despilfarro y la corrupción", advirtió Saad Hariri.

En un discurso televisivo muy esperado, el primer ministro dijo que, si ello no ocurre, tiene previsto hacer otra alocución al terminar ese plazo. Responsabiliza a miembros de la coalición de obstaculizar sus esfuerzos por avanzar con reformas.

Tras el discurso, la noche de este viernes, estallaron fuertes disturbios en el centro de la capital, donde las fuerzas del orden lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a una multitud que protestaba frente a la sede del gobierno.

Al menos 52 antimotines resultaron heridos y hubo 70 arrestos, informaron las fuerzas de seguridad en Twitter. Se desconoce el número de manifestantes heridos.

Las manifestaciones estallaron tras el anuncio el jueves por parte del gobierno de un impuesto sobre las llamadas que se efectúen a través de las aplicaciones de mensajería por Internet.

Las autoridades acabaron por renunciar a ella ante la presión popular, pero el hastío se canalizó hacia la situación económica y política en general.

En las últimas semanas, la tensión fue en aumento en Líbano donde empeora la situación económica, con temores a una devaluación y escasez de dólares en los mercados de cambio.

A la clase política se le acusa de corrupción y mercantilismo en un país con edificios en malas condiciones y donde los ciudadanos se quejan del costo de la vida.

Al grito de "Revolución, revolución" y "el pueblo quiere la caída del régimen", los libaneses, en su mayoría jóvenes, salieron a la calle inmediatamente tras el anuncio el jueves por la noche de la tasa, una medida que buscaba generar ingresos para el Estado.

En la capital, los manifestantes bloquearon numerosas carreteras, como la que lleva al aeropuerto internacional en Beirut, quemando neumáticos y contenedores de basura.

Cerca de la sede del gobierno en el centro de Beirut, hubo enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes que querían tomar por asalto el edificio. Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos para dispersarlos.

El viernes por la mañana, los manifestantes volvieron a salir a la calle en la capital y en otras ciudades.

Primer ministro cuestionado

Varios dirigentes pidieron la salida de Hariri del gobierno. El influyente político Walid Jumblatt declaró que había pedido su dimisión.

“Nosotros los hemos elegido y nosotros les expulsaremos del poder”, expresó un manifestante por la noche.

"Los que nos une es nuestro nivel de vida que actualmente está destruido", declaró otro.

“Quiero electricidad, quiero que las calles estén iluminadas. Ya no quiero oír más el ruido de los generadores”, manifestó Dima Hasan, de 42 años.

Líbano experimenta desde hace varios años un deterioro de su economía, que sufre relativamente la guerra en la vecina Siria, y cuyas repercusiones se suman a una corrupción endémica y unas infraestructuras en ruinas.

La deuda pública alcanza más de $86.000 millones; es decir, más del 150% del PIB, tercera tasa más alta en el mundo, por detrás de Japón y Grecia.

Protesta en Beirut, el 17 de octubre del 2019, contra el proyecto de ley para crear un impuesto a las llamadas telefónicas hechas por medio de aplicaciones.
Protesta en Beirut, el 17 de octubre del 2019, contra el proyecto de ley para crear un impuesto a las llamadas telefónicas hechas por medio de aplicaciones.

El sindicato de funcionarios lanzó un llamado a la huelga general el viernes. Los bancos permanecían cerrados, así como las escuelas y las universidades.

El ministro de Información, Mohamad Shucair, había anunciado que los usuarios deberían pagar a partir de enero del 2020, 20 céntimos de dólar (18 céntimos de euro) por cada llamada realizada a través de servicios como Whatsapp y Viber, y añadió que esta tasa supondría al Estado $200 millones al año.

"En Líbano, el precio de la telefonía móvil está entre los más altos de la región", indicó en Twitter la organización de defensa de las libertades digitales en el mundo árabe SMEX.

Líbano se comprometió en abril del 2018 a iniciar reformas durante una conferencia internacional a cambio de promesas de préstamos y donaciones por un total de $11.600 millones.