24 enero, 2017
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este martes una orden ejecutiva en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este martes una orden ejecutiva en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington.

Washington

El presidente estadounidense Donald Trump revivió este martes los proyectos de dos polémicos oleoductos cuya construcción había sido descartada por el gobierno de Barack Obama ante la fuerte presión de grupos ambientalistas.

Mediante la firma de dos decretos, el mandatario reflotó la idea del extenso oleoducto Keystone XL, que transportaría crudo desde Canadá a refinerías en Estados Unidos, y otro que atravesaría territorio indígena en Dakota del Norte.

Mientras firmaba uno de los decretos, Trump dijo que el oleoducto Keystone XL "estaba en disputa" y se renegociarán los contratos.

De acuerdo con Trump, el proyecto representa "muchos empleos. Serán 28.000 puestos de trabajo. Excelentes puestos de trabajo de construcción".

Al firmar luego el decreto sobre el oleoducto de Dakota, el mandatario dijo que también será renegociado.

"Insisto en que si vamos a construir oleoductos, que las tuberías sean construidas en Estados Unidos", dijo.

"Vamos a construir nuestro propio oleoducto, nuestros propios caños, como era en los buenos tiempos", agregó.

El proyecto Keystone XL había sido descartado por el anterior presidente, Barack Obama, ante la enorme presión que ejerció la comunidad ligada a la protección ambiental.

El gobierno de Canadá, en tanto, apoyaba la idea de manera discreta, aunque el primer ministro, Justin Trudeau, tuvo que olvidarse de la idea.

En tanto, el oleoducto de Dakota del Norte se había convertido en el centro de una espectacular polémica interna en Estados Unidos.

(Video) Donald Trump revive polémicos oleoductos

Rechazo

En el pasado, grupos indígenas y agrupaciones de apoyo organizaron una encarnizada resistencia al proyecto, con intensa movilización que incluyó celebridades del cine.

Miles de personas llegaron a acampar en el helado territorio abierto de Dakota del Norte, en pleno invierno, para bloquear el proyecto.

La tribu Sioux temía que la construcción del oleoducto en su territorio promueva contaminación de las aguas y la destrucción de áreas que consideran sagradas.

La Policía de Dakota del Norte trató de desalojar a los manifestantes y se registraron violentos enfrentamientos que a su vez generaron una ola de indignación a nivel nacional.

Unos 2.000 veteranos estadounidenses se unieron a los grupos de resistencia en las manifestaciones, hasta que el gobierno de Obama decidió también sepultar la idea.

Otro anuncio

Asimismo, Donald Trump aseguró que "la próxima semana" dará a conocer el nombre de su candidato para sustituir en la Corte Suprema al juez conservador Antonin Scalia, fallecido en febrero del 2016.

"Vamos a escoger a un juez realmente bueno para la Corte Suprema y lo anunciaré en algún momento de la próxima semana", explicó el mandatario desde el Salón Oval. Su predecesor demócrata, Barack Obama, propuso al magistrado Merrick Garland, pero el Senado –dominado por el Partido Republicano– se ha negado a aceptarlo.

Factores clave de los polémicos oleoductos Keystone XL y Dakota

Washington, 24 Ene 2017 (AFP) - Los dos proyectos de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access Pipeline que el presidente Donald Trump decidió relanzar este martes, tienen por objetivo acelerar el transporte de petróleo en Estados Unidos pero han suscitado controversias medioambientales y sociales.

El Keystone XL, una extensión del sistema canadiense de oleoductos TransCanada, tiene por objetivo extender el oleoducto Keystone para acelerar el transporte de petróleo procedente de las arenas bituminosas de Alberta (en el oeste de Canadá) hacia el golfo de México.

Con una longitud de 1.897 km, unos 1.400 en Estados Unidos, y valorado en unos $8.000 millones, este oleoducto tomaría un camino más corto para llegar a Nebraska, en del país, y desde ahí el petróleo podría circular por redes ya existentes hacia las refinerías estadounidenses del sur de Texas.

Tras haber obtenido en 2012 un nuevo trazado que evitaba las reservas naturales, los grupos ecologistas concentraron sus críticas en el tipo de petróleo transportado: las arenas bituminosas de Alberta requieren una extracción que demanda mucha energía y que produce un gran volumen de gases de efecto invernadero.

Los opositores recordaron también que Keystone sufrió una docena de fugas desde que entró en funcionamiento.

El debate giraba también alrededor de los méritos del proyecto. Según TransCanada, al permitir el transporte de 830.000 barriles de bruto al día, el oleoducto ayudaría a reducir en un 40% la dependencia energética estadounidense de Venezuela y Oriente Medio.

Sin embargo, los oponentes rechazaban tal impacto argumentando que la mayoría del petróleo transportado hacia las refinerías en realidad habría sido exportado a Europa y a América Latina.

Tras meses de tergiversaciones, el presidente Barack Obama les dio la razón y rechazó el proyecto en noviembre de 2015 alegando que no reforzaría la "seguridad energética" de Estados Unidos.

Extendido a lo largo de cuatro estados del norte estadounidense y con una longitud de cerca de 1.900 km, este oleoducto tiene por objetivo transportar el oro negro desde Dakota del Norte, uno de los principales polos de producción de gas y de petróleo de esquisto del país, hasta un centro de distribución de Illinois (centro).

Según sus promotores, el funcionamiento del oleoducto reduciría los costes de transporte de petróleo y ofrecería así a los productores estadounidenses más competitividad frente a sus rivales canadienses.

Sin embargo, este proyecto de $3.800 millones ha avivado un gran movimiento de protesta encabezado por la tribu sioux de Standing Rock, que asegura que atraviesa tierras sagradas y que podría contaminar un lago que es su principal fuente de abastecimiento de agua.

La empresa que explota el proyecto, Energy Transfer Partners, ha intentado mitigar los ataques asegurando que el trazado se decidió tras consultar con decenas de tribus y de expertos arqueológicos.

Los opositores se reunieron durante varios meses en Dakota del Norte para bloquear las obras, provocando una fuerte represión por parte de las fuerzas del orden. Las autoridades estadounidenses pusieron fin al conflicto en diciembre recomendando estudiar un trazado alternativo.