
Autoridades mexicanas atribuyeron ayer el asesinato de un hermano del controvertido expresidente Carlos Salinas de Gortari a una extorsión derivada de problemas económicos.
Enrique Salinas de Gortari fue hallado muerto el lunes dentro de un auto con una bolsa plástica cubriéndole la cabeza.
"Estamos ciertos de que este asunto se refiere más a su entorno personal, de carácter probablemente empresarial o profesional, que a un problema que tuviera que ver con cuestiones de orden político en las cuales él nunca participó", dijo Alfonso Navarrete, procurador de justicia del estado de México, donde ocurrió el crimen.
"Al asfixiar a alguien se busca prolongar una agonía u obtener alguna información, eso se orienta más hacia el carácter de una extorsión. Todas estas evidencias que se van acumulando nos permiten afirmar que el camino va dirigido a esa hipótesis", agregó.
Enrique Salinas, empresario, no era una figura prominente en la política como sus hermanos Carlos y Raúl, este último se encuentra preso bajo cargos de haber ordenado el asesinato de un político en 1994 y que fue acusado de corrupción durante el mandato de su hermano.
"No se trata de un evento político (...) El simple hecho de tener el apellido Salinas de Gortari no representa que se trate de eventos internos políticos", coincidió el presidente, Vicente Fox, durante una cita con corresponsales de prensa extranjera.
El crimen ocurre en momentos en que el alcalde capitalino y favorito para suceder a Fox en el 2006, Andrés Manuel López Obrador, ha acusado al gobierno federal de conspirar en su contra con la complicidad del expresidente Salinas.
El expresidente, quien gobernó entre 1988 y 1994 por el PRI, fue elogiado por modernizar a México y haber firmado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Estados Unidos y Canadá.
Pero también es visto como el responsable de una profunda crisis cuando terminó su mandato en 1994 y México quedó endeudado y con pocas reservas.
El Procurador estatal dijo que también la forma en que murió Salinas hace pensar en un asunto personal, dado que no se trató de una ejecución al estilo del crimen organizado.