Sonia Irma Sánchez, de 40 años, que resultó herida por una esquirla, murió el jueves de un paro cardiaco como consecuencia de sus lesiones, según fuentes del centro hospitalario que la atendió.
La deflagración causó, además de los heridos, serios daños en más de 400 casas y el esparcimiento en la zona de decenas de granadas que en su mayor parte ya han sido recuperadas por los militares.
Los pobladores de la zona han clamado por el traslado del polvorín a otro lugar, ya que en otro caso les será difícil vivir tranquilos después de lo ocurrido.
El diputado opositor Manuel Melgar, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), insistió ayer en que las Fuerzas Armadas deben profundizar las investigaciones para determinar las causas del incendio que motivó la explosión, ya que sólo se ha dicho que fue accidental.
El ministro de Defensa, general Juan Antonio Martínez Varela, aseguró que en el cuartel de la Brigada Especial de Seguridad Militar, donde ocurrió el hecho, no se guardaban armas ni municiones de alto calibre y desmintió que hubiese estallado una bomba de 500 libras, como dijo el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Mauricio Sandoval.
Diputados oficialistas enviaron el jueves un escrito a la Asamblea Legislativa para corregir la crisis.