Innisfail, Australia. Reuters y AP. Uno de los ciclones más poderosos que ha afectado a Australia en décadas azotó ayer la ciudad tropical de Cairns, al norte del país, con vientos de hasta 290 kilómetros por hora que arrancaron árboles, los techos de varias casas y destruyeron los cultivos.
Hasta la tarde de ayer no había informes sobres muertes, pero las autoridades dijeron que alrededor de 30 personas estaban heridas.
El ojo del ciclón Larry atravesó la costa al sur de Cairns y el pueblo de Innisfail, productor de azúcar, recibió la fuerza total de la tormenta categoría cinco, la que dejó un rastro de destrucción a lo largo de 300 kilómetros de costa.
Larry destruyó los campos de caña, las plantaciones de banana y árboles y cables de electricidad estaban desparramados en los caminos. Los tejados de las casas fueron arrancados "como la tapa de una lata de sardinas", afirmó un testigo.
"Aullaba como espíritu, los muros se movían de un lado a otro y hacían un sonido increíble", dijo Paul Leyton, parado frente a su casa, la que perdió el tejado, en la calle principal de Innisfail.
Mientras los servicios de emergencia comenzaban a cuantificar los daños, el Centro de Advertencia contra Ciclones Tropicales en Brisbane ya estaba monitoreando a Wati , actualmente con una fuerza de categoría dos, a 2.000 kilómetros al este de Cairns y tomando un camino similar al de Larry .
Contraste. La respuesta de las autoridades australianas al conocer la ruta que tomaría Larry fue rápida y eficiente, un contraste con lo ocurrido en Estados Unidos el año pasado con el huracán Katrina .
Pocas horas después que el ciclón castigara la costa del noreste de Australia, antes del amanecer de ayer, el primer ministro John Howard había enviado a sus consejeros para que se reunieran con las autoridades de emergencia, jefes militares y abogados del Gobierno para planear el operativo de rescate y la estrategia de limpieza.
Antes de la tarde, la Fuerza de Defensa dispuso helicópteros para trasladar a un equipo médico hacia la ciudad más afectada por la tormenta, y misiones de rescate para sacar a las víctimas, si fuera necesario.
Los soldados estaban listos para purificar el suministro de agua, limpiar las carreteras y ofrecer otro tipo de ayuda.