El Cairo. AP y AFP. Pareciera inconcebible: ¿Cómo puede un grupo de piratas somalíes, a bordo de simples lanchas, burlar las armadas más poderosas del mundo y tomar por asalto a descomunales buques petroleros? La respuesta es que los océanos del mundo son demasiado vastos y no hay nadie que los pueda patrullar como se debe.
La OTAN y Estados Unidos dicen que no pueden cubrir cada rincón de los mares del planeta, y el Gobierno estadounidense ha implorado a las empresas navieras que adquieran seguridad privada. Los buques que patrullan las costas de Somalia han logrado frustrar algunos hechos de piratería, pero los operativos militares para rescatar a las embarcaciones asediadas son sumamente riesgosos.
Aun así, cuando un grupo de piratas capturó el fin de semana al barco más grande jamás secuestrado –un carguero saudí con petróleo crudo por valor de $100 millones– las cosas cambiaron. Esto marca un antes y un después.
El ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudí, el príncipe Saud al-Faisal, declaró ayer que su país estaba dispuesto a integrar una coalición internacional contra la piratería.
La armada saudí tiene entre 18.000 y 20.000 hombres, pero hasta ahora nunca ha participado en un enfrentamiento en alta mar.
Funcionarios de Yibutí, Egipto, Jordania, Arabia Saudí y Sudán se reunirán mañana jueves en El Cairo para elaborar una estrategia global en contra del flagelo.
Daño financiero. Hasta ahora, las empresas desestimaban la amenaza de la piratería. A lo sumo, pensaban, ‘uno paga un rescate y le devuelven el barco con la tripulación y la carga intactos’. Pero ahora se están percatando de las repercusiones financieras.
Tales asaltos ponen en peligro dos rutas muy importantes para el comercio mundial: la del golfo de Adén y canal de Suez, la más cercana a la costa de Somalia, y la que va del golfo Pérsico hasta el cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica), utilizado por los petroleros gigantes que se dirigen hacia Europa y Estados Unidos.
Hasta ahora, los piratas atacaban esencialmente en el golfo de Adén, pero el petrolero saudí fue secuestrado en el oceano Índico, muy lejos de la costa somalí.
El Sirius Star que pertenece al gigante petrolero saudí Aramco, y navega bajo bandera liberiana, fue atacado a más de 800 km al sureste de Mombasa, en Kenia, según la Quinta Flota, de EE. UU.
Su tripulación está compuesta por 25 hombres, entre ellos varios británicos, croatas, polacos, saudíes y filipinos. El barco, de 318.000 toneladas, fue botado este año.
“Por mucho tiempo yo pensé que esto de la piratería era una tontería, pura exageración”, admitió Giles Merritt, director de Security & Defence Agenda, una institución académica dedicada al estudio de temas de seguridad.
“Pero lo que está ocurriendo es totalmente distinto. Me parece inverosímil que tenemos aviones con sofisticados radares que pueden detectar todo lo que se mueve, pero no podemos detectar unas cuantas lanchas llenas de sujetos con ametralladoras”, dijo.
El secuestro del Sirius Star golpeará los bolsillos de los consumidores en Occidente, advirtieron expertos en Londres.
“Alguien va a tener que pagar el coste de los secuestros”, señaló Roger Middleton, experto del centro de investigaciones Chatham House, indicando que las compañías de transporte revisarán su estrategia. “Serán seguramente los consumidores en Europa y el norte de África” quienes pagarán la factura.
Anarquía en el Cuerno. Los piratas tienen sus escondites en Somalia, un país del Cuerno de África que vive en la anarquía, sin un gobierno fuerte, desde hace dos décadas.
Atacan todo tipo de barcos: cargadores de aceite y de sustancias químicas, así como yates de lujo. Luego piden rescate.
La última víctima fue un barco iraní cargado con trigo, secuestrado ayer cuando se dirigía a Irán por la ruta del golfo de Adén.
Los actos de piratería contra embarcaciones en estas dos rutas han alcanzado niveles récord, con un total, hasta ahora, de 83 ataques, el doble de los que hubo en el 2007.
Ante esta situación, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución el 2 de junio que permite a los buques de guerra acosar a los piratas en aguas somalíes.
El 10 de noviembre, la Unión Europea autorizó la primera operación naval de su historia para luchar contra esta amenaza.