Santiago. El exgobernante militar chileno Augusto Pinochet recibió ayer, con tranquilidad, la resolución de la justicia británica, que avaló su arresto para responder por crímenes cometidos después de 1988, informó su hijo.
"Lo tomó con tranquilidad; en realidad lo tomó con mucha calma", declaró Marco Antonio Pinochet, cuarto de cinco hijos del detenido exgobernante militar, entrevistado en Londres por la estatal Televisión Nacional.
"No es para celebrar ni para llorar", declaró Marco Antonio Pinochet, quien ha estado cerca del exdictador desde su arresto en Londres el 16 de octubre por un proceso abierto en España por crímenes contra la humanidad cometidos durante el régimen que encabezó entre 1973 y 1990.
Dijo que vieron la transmisión en directo por la televisión inglesa, con dificultades para entender lo que decían los lores, por lo que Pinochet preguntó a sus hijos qué era lo que había pasado.
"Dentro de lo malo que yo esperaba no es tan malo; es una decisión que ayuda a la defensa porque achica el problema, pero en ningún caso es una victoria", expresó el menor de los hijos varones de Pinochet.
Su reacción contrastó con la alegría que provocó el fallo entre los seguidores del detenido general en retiro, quienes lo interpretaron como un triunfo.
La decisión "no es una victoria", aunque sí es una sentencia "razonablemente buena".
Una fundación de Santiago que lleva el nombre del exdictador, integrada por empresarios, exministros y exoficiales militares, lanzó ayer mismo un llamamiento al ministro del interior, Jack Straw, para que cancele las acciones judiciales en Londres y facilite el regreso de Pinochet a Chile.
Si Straw mantiene el visto bueno para tramitar en los estrados judiciales la demanda española de extradición, la retención del general podría prolongarse largo tiempo, mientras se resuelven las apelaciones de la acusación y la defensa.