Santiago. El informe oficial sobre la salud del exdictador chileno Augusto Pinochet confirmó ayer que padece una "demencia leve a moderada" y el juez que lo procesa Juan Guzmán, rehusó anticipar cómo interpretará la opinión médica.
El neurólogo de la defensa Jorge Ferrer, uno de los ocho facultativos que participó en los exámenes que se extendieron por 4 días la semana pasada, confirmó que Pinochet padece "una demencia vascular subcortical de leve a moderada", en declaraciones a los periodistas.
Indicó además, que en el seno de la comisión encargada de los exámenes se produjo un debate y matices sobre muchos aspectos del diagnóstico, pero finalmente "hubo un acuerdo unánime" sobre demencia "leve a moderada" establecida.
"Estamos en un momento muy delicado y hay que ser sumamente prudentes", afirmó por su parte a la prensa el juez Guzmán, al ser consultado sobre el resultado de los exámenes en los Tribunales.
La ley chilena establece que los jueces pueden someter a exámenes mentales a todo enjuiciado mayor de 70 años, para "mejor resolver" durante el proceso, pero no considera las razones de salud como eximientes del proceso o de una pena. Solo considera la locura como causal de suspensión de un castigo judicial, pero sólo después de dictada sentencia.
Sigue la duda
Una versión recogida por la edición electrónica del diario La Tercera asegura que el informe aclara que demencia, en medicina, no es sinónimo de locura.
El informe médico final, de 20 páginas, sería enviado anoche al juez Juan Guzmán, que investiga a Pinochet desde 1998 por más de doscientas querellas por violaciones de los derechos humanos del pasado régimen militar (1973-90).
El magistrado tiene previsto interrogar a Pinochet el próximo martes 23 de enero sobre el caso llamado de "la caravana de la muerte", una delegación del Ejército que fusiló a 75 presos políticos en octubre de 1973. Guzmán atribuye a Pinochet la autoría intelectual de las ejecuciones.
La defensa de Pinochet argumenta que el deterioro físico y mental que sufre el acusado, debido a más de 12 enfermedades irreversibles, agravadas por su ancianidad, debiera inhibir todos los procesamientos.
Sin embargo, el código penal señala que los diagnósticos sobre las enfermedades físicas y mentales que sufre el expresidente de facto, exjefe del Ejército y actual senador vitalicio desaforado, podrían condicionar la tramitación de los juicios en su contra, pero no cancelarlos.