
El cardenal italiano, Pietro Parolin, quien era uno de los favoritos para ser elegido Papa, reveló en el medio Giornale di Vicenza cómo reaccionó Robert Francis Prevost cuando fue elegido el pontífice 267 en la historia de la Iglesia católica.
Parolin cuenta que Prevost recibió un largo y caluroso aplauso en la Capilla Sixtina. No obstante, lo que más le impresionó fue “la serenidad que brillaba en su rostro en momentos tan intensos y, en cierto sentido, ‘dramáticos’, porque cambian por completo la vida de un hombre”.
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León XIV nunca perdió “su dulce sonrisa”, aunque “era muy consciente de los numerosos y nada sencillos problemas que la Iglesia debe afrontar hoy”, dijo Parolin.
‘Muy consciente de los problemas del mundo’
Parolin y Prevost se conocieron cuando el italiano iniciaba como Secretario de Estado del Vaticano y había un tema “espinoso” en la Iglesia en Perú, donde el nuevo Papa era obispo de la Diócesis de Chiclayo. Luego, en los últimos dos años, se conocieron mejor cuando Prevost fue llamado por el papa Francisco para que estuviera a cargo del Dicasterio para los Obispos en Roma.
“Pude experimentar en él el conocimiento de las situaciones y de las personas, la calma en la argumentación, el equilibrio en la propuesta de soluciones, el respeto, la atención y el amor hacia todos”, escribió Parolin.
Durante las Congregaciones de Cardenales, previo al Cónclave, ambos conversaron largamente. Ahí, miraron cómo cada uno de los participantes, cardenales electores y no electores, pudieron “presentar el rostro del catolicismo en sus respectivos países, los desafíos que le esperan y las perspectivas para el futuro”.

El líder religioso italiano dijo que León XIV es “muy consciente de los problemas del mundo actual, como lo demostró desde sus primeras palabras en la Logia de San Pedro”, cuando se refirió “a la paz desarmada y desarmante”.
El secretario de Estado de la Santa Sede cree que León XIV encontrará en su gran experiencia de religioso y pastor, así como en el ejemplo, enseñanza y espiritualidad del gran Padre Agustín, de la orden a la que pertenece y a quien citó en sus primeras palabras, “los recursos para llevar a cabo con eficacia el ministerio que el Señor le ha confiado, para el bien de la Iglesia y de toda la humanidad”.
Para despedirse, Parolin mostró cercanía, afecto y obediencia a León XIV.
