El gobierno peruano declaró el estado de emergencia en cuatro poblados convulsionados por una protesta de campesinos cocaleros opuestos a la erradicación de sus cultivos, que dejó tres muertos y al menos una decena de heridos.
Las autoridades informaron de que procuraban restablecer la calma en los distritos de San Gabán, Antauta, Ollachea y Ayapata, en el departamento de Puno, que fueron declarados en estado de emergencia por 30 días la noche del martes.
El jefe del gabinete, Carlos Ferrero, hizo el anuncio y precisó que se enviarán refuerzos policiales en grupos de 50 a la zona.
Muertes
Richard Díaz, viceministro del Interior, confirmó ayer la muerte de un tercer campesino a raíz de un enfrentamiento el martes entre policías y unos 800 cocaleros.
Entonces se informó de que los muertos eran dos.
El choque se registró cuando los campesinos atacaron una comisaría y tomaron la central hidroeléctrica de San Gabán, en el departamento de Puno, a 720 kilómetros al sureste de Lima.
Ayer se anunció que los quejosos abandonaron la central.
“Hay suficientes elementos de juicio para permitirnos aseverar que el narcotráfico y que el narcoterrorismo están detrás de toda esta asonada”, afirmó Díaz en entrevista con Radioprogramas.
“Esta protesta es contra la erradicación de cultivos ilegales de hoja de coca. Coca ilegal, coca que fue cultivada hace poco tiempo, fuera del marco de la ley”, agregó.
Cultivos de coca
Según información proporcionada por Devida, la entidad estatal antidrogas, hace una semana se había detectado la existencia de 3.000 hectáreas nuevas de cocales en la zona.
Autoridades regionales, como el presidente de la región Puno, David Jiménez, y el alcalde de la provincia de Carabaya, Michel Portier, criticaron la acción represiva y denunciaron que estaba ocurriendo una erradicación indiscriminada de cultivos de hoja de coca.
Los agricultores cocaleros se oponen a la erradicación de sus cultivos alegando que la coca es su único sustento, y que es más rentable que los cultivos alternativos que promueve el Gobierno.
El Gobierno permite el cultivo de 10.000 hectáreas de coca para uso doméstico como el tradicional masticado de los indígenas, y para venderlo a la empresa estatal que le da uso farmacéutico, y elabora mates de coca.
Perú fue el primer productor mundial de hoja de coca.