
Más de 147 millones de electores podrán ir hoy, lunes, a las urnas para elegir un nuevo Parlamento en Indonesia, el mayor país musulmán del mundo, donde la batalla se anuncia indecisa entre el partido de la presidenta Megawati Sukarnoputri y el del exdictador Suharto.
Los electores también votarán a sus representantes regionales y locales, antes de regresar a las urnas el 5 de julio para elegir a su presidente, por primera vez por sufragio directo.
Estos comicios representan una nueva etapa en la construcción de la tercera democracia del planeta, seis años después de la caída de Suharto, que llevaba 32 años en el poder, en el marco de un sangriento levantamiento popular.
Por el parlamento
El objetivo principal de la batalla entre el Partido Democrático Indonesio de Lucha (PDI-P), de la presidenta Megawati, y el Golkar, antiguo partido de Suharto, será la supremacía en el Parlamento.
Estos dos partidos nacionalistas, los dos más ricos del inmenso archipiélago de 212 millones de habitantes, deberían totalizar más de la mitad de los 550 escaños, según analistas.
En 1999, el Golkar obtuvo el 22% de los votos, contra el 34% para el PDI-P. Esta vez las encuestas dan ganador, aunque sin mayoría absoluta, al Golkar, que espera beneficiarse del clima de decepción imperante.
La victoria del Golkar pondría a Megawati, elegida por los parlamentarios en julio del 2001, en una posición delicada frente a las presidenciales.
Megawati logró estabilizar el archipiélago, amenazado por tensiones religiosas y separatistas.
La corrupción sigue siendo endémica y los inversores extranjeros ignoran el país.
El crecimiento de 4% no basta para absorber a los recién llegados al mercado laboral; la mayoría de la población vive con menos de dos dólares diarios.