Roma. El ortopedista italiano Gianfranco Fineschi se convirtió esta semana en el primer miembro del equipo médico del Papa en reconocer públicamente que Juan Pablo II sufre la enfermedad de Parkinson, dijeron ayer medios de comunicación italianos.
Fineschi, quien operó a Juan Pablo II de una pierna que se fracturó en 1994, reveló la condición del Pontífice, de 80 años, en una entrevista que será publicada en la edición de este jueves del semanario Oggi, informó la agencia de noticias ANSA.
El médico expresó su preocupación en torno a la salud del Papa tras un agotador Año del Jubileo de la Iglesia Católica, en el año 2000, durante el cual Juan Pablo II tuvo actividades casi a diario.
El Jubileo se inició el día de Navidad en 1999 y termina oficialmente el sábado, con la celebración de la Epifanía o Día de los Reyes Magos.
"Me preocupa mucho cada vez que el Papa viaja, o cuando se siente cansado durante una ceremonia oficial", dijo Fineschi en la entrevista, según la agencia italiana ANSA.
La entrevista saldrá este jueves en Oggi, que solo permitió la divulgación de un extracto esta a través de ANSA.
"Yo debería indicarle descanso, pero sería inútil. Las operaciones a las que ha sido sometido y la enfermedad de Parkinson lo han hecho sufrir mucho", agregó.
El Vaticano nunca ha reconocido oficialmente que el Papa padece de Parkinson, y ningún otro miembro de su equipo médico lo había relacionado con la enfermedad.
Los temores de que el Papa podía estar sufriendo del mismo mal que padece el boxeador de peso completo Muahmmad Alí aumentaron a principios de la década de 1990, cuando comenzaron a notarse los temblores en su mano derecha.
Juan Pablo II parece sufrir a veces de rigidez de los músculos faciales y se le ve ligeramente encorvado, lo que puede denotar síntomas de Parkinson o de alguna enfermedad relacionada.
En octubre de 1996, el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, un médico experimentado, dijo que el Papa polaco sufría de un tipo de trastorno neurológico "extrapiramidal".
El Vaticano había explicado antes que los temblores de la mano del Papa eran causados por problemas nerviosos desde 1981, cuando fue víctima de un frustrado intento de asesinato en la Plaza de San Pedro.