El papa Juan Pablo II pidió ayer perdón a China por los "errores cometidos" en ese país por la Iglesia Católica "durante el pasado", y deseó "la normalización de las relaciones" entre la Santa Sede y Pekín.
"Siento enorme pesar por los errores del pasado y lamento que, a través de ellos, se haya dado la impresión de una falta de respeto y de estima por parte de la Iglesia Católica hacia el pueblo chino. Por todo ello pido perdón y comprensión a todos los que, de alguna manera, se han sentido heridos por acciones cometidas por los cristianos", afirmó el Sumo Pontífice en un mensaje enviado a los participantes de un congreso realizado en Roma sobre la llegada a Pekín del misionero italiano Matteo Ricci.
"La normalización de las relaciones entre la República Popular China y la Santa Sede tendría, indudablemente, repercusiones positivas para el camino de la humanidad", agregó Juan Pablo II.
Errores del pasado
Al referirse a los errores del pasado, el Papa no dio mayores detalles, pero recordó "el fruto amargo de los límites de la propia alma y de la actividad humana" en los errores cometidos por los misioneros católicos en China.
China protestó hace un año por la canonización de 120 mártires de China, a los que Pekín considera como "criminales". Acto considerado "un insulto para el pueblo chino" y que alejaba toda esperanza de acercamiento con el Vaticano.
Dos iglesias católicas coexisten en China: una cercana al régimen con cuatro millones de fieles y que no reconoce al Papa, y otra, clandestina, fiel a la Santa Sede, con 10 millones de miembros.
Las relaciones entre China y el Vaticano se interrumpieron en 1957, después de que el Vaticano excomulgó a dos obispos nombrados por el régimen chino.