México. Juan Pablo II dijo adiós ayer a México y a toda América Latina con la beatificación de otros dos indígenas, Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, en una colorida ceremonia con acentos aún más indios que los de la santificación de Juan Diego, el miércoles.
Juan Pablo II quiso despedirse de su "México fiel" recordándole su pasado, reivindicando el ejemplo de los indígenas, pero exigiendo también a estos fidelidad para el siglo XXI.
Centenares de indígenas zapotecas, mixtecas, tzotziles, mayas y de otras etnias asistieron a la misa multitudinaria, que tuvo emocionantes aires de despedida final cuando el Papa abandonó el templo, camino al aeropuerto.
Una gigantesca multitud de 4,5 millones de personas según fuentes policiales, volvió a las calles de la ciudad para decir adiós, quizás definitivamente, al Sumo Pontífice.
La liturgia en la Basílica fue más sencilla que la del día anterior, cuando se santificó a Juan Diego, pero también fue más colorista y multicultural.
"Los dos beatos son un ejemplo de como, sin mistificar sus costumbres, se puede llegar a Dios sin renunciar a la propia cultura, pero dejándose iluminar por la luz de Cristo", dijo el Papa en su homilía.
Más de 20.000 personas presenciaron dentro y fuera de la Basílica la ceremonia.
Al culminar la actividad, miles de voces corearon el "Cielito lindo", entre aplausos, lágrimas y gritos de "¡Viva el Papa!".
El Papa respondió: "México lindo, que Dios te bendiga" y alzó su mano derecha para decir adiós a los fieles.
El avión México siempre fiel , fletado especialmente para la ocasión, se llevó al Papa a las 18:48 GMT (12:48 en Costa Rica) hacia Roma.
El presidente Vicente Fox asumió ayer, en la despedida del Papa, el compromiso de trabajar con más ahínco en favor de los indígenas, para cumplir así la recomendación hecha por Juan Pablo II durante su visita.
"Esta visita nos deja mucho, nos deja el compromiso de trabajar unidos por los más pobres, los marginados y los excluidos del desarrollo", dijo el Presidente.
El mandatario hizo eco de la frase que sintetiza el mensaje del Pontífice a este país con más de 10 millones de aborígenes, la mayoría pobres: "¡México necesita a sus indígenas y los indígenas necesitan a México!".